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Bush dice que las torturas salvaron vidas

Bush dice que las torturas salvaron vidas

El ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, justificó su decisión de permitir que sospechosos fueran sometidos a la tortura conocida como ‘submarino’ o ‘suplicio de la bañera’, alegando que así evitó atentados mortíferos en Londres, en una entrevista publicada ayer.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

En declaraciones al diario británico The Times, con motivo de la publicación de sus memorias tituladas Decision Points, Bush afirmó que utilizar esta técnica –que consiste en sumergir a la víctima en una bañera hasta casi su sofocación– ayudó a prevenir ataques planeados en el aeropuerto de Heathrow y en el barrio de negocios de Canary Wharf.

“Tres personas fueron sometidas al suplicio de la bañera y creo que esa decisión salvó vidas”, dijo el ex mandatario al diario. “Sus interrogatorios ayudaron a frustrar complots para atacar instalaciones diplomáticas estadounidenses en el extranjero, el aeropuerto de Heathrow y a Canary Wharf, en Londres, y múltiples objetivos en Estados Unidos”, escribió Bush en Decision Points. También considera “correcto” haber autorizado el uso del polémico método contra el paquistaní Khaled Cheik Mohammed, autoproclamado cerebro de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en EE. UU.

El entonces primer ministro británico Tony Blair, fiel aliado de Bush, envió tropas británicas para participar en la invasión de Irak junto con EE. UU. en el 2003, decisión que suscitó mucha polémica en el Reino Unido. “No importa cómo me percibe la gente en Inglaterra”, dijo Bush. “Simplemente ya no importa. Y francamente, a veces, tampoco importaba entonces”, agregó.

Bush reveló, asimismo, que en vísperas de la invasión, Blair estaba dispuesto a sacrificar su propio cargo y su Gobierno para respaldar a Washington, a pesar de la amenaza de una moción de confianza en la Cámara de los Comunes.

“Si debe costarme el Gobierno, que así sea”, le habría dicho a Bush cuando éste le advirtió sobre las eventuales consecuencias de su postura.

En Decision Points, que salió a la venta ayer en EE. UU. con una tirada inicial de 1,5 millones de ejemplares, Bush dice también que antes de la invasión fue una “voz disidente” dentro de su administración por oponerse al uso de la fuerza, pero que luego se dejó convencer. Además de no lamentar algunas de las decisiones más polémicas, dijo que si estuviera en sus manos, las volvería a tomar. “Cuando recuerdo esos pensamientos más de siete años después de que las tropas estadounidenses liberaron Irak, estoy firmemente convencido de que derrocar a Saddam (Hussein) fue una buena decisión”, escribe.

El ex presidente, sin embargo, aseguró: “Nadie estuvo tan descorazonado y furioso como yo cuando no se encontraron las armas de destrucción masiva” en Irak, con las que su administración pretendió justificar las hostilidades contra el régimen de Hussein.

Por su parte, Amnistía Internacional llamó al Gobierno a enjuiciar a Bush. Es “suficiente para desencadenar la obligación internacional que tiene EE. UU. de investigar esta confesión y de demandarlo ante la justicia”, dijo

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