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90 minutos en un ataúd

90 minutos en un ataúd

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Mario Amaya Para EL TIEMPO Los Ángeles. El actor canadiense Ryan Reynolds estuvo 17 días metido en un ataúd durante el rodaje de Enterrado (Buried), que transcurrió en Barcelona y que se estrena en el país el viernes.

Casado con Scarlett Johansson, Reynolds acepta papeles de gran factura –fue un X-Men y será ‘Linterna Verde’ en el 2011–, así como los independientes, tal como en Enterrado, que dirige el español Rodrigo Cortés y que costó 3 millones de dólares.

¿Qué tan agobiante fue estar dentro de ese ataúd? Contorsionarse en un espacio tan apretado es muy complicado, así uno sepa que hay un equipo pendiente. Un día, tras varias horas, pensé: ¿qué demonios estoy haciendo? Pero esa era la idea: hacer que la audiencia replicara en su piel esa experiencia física y mental tan extenuante que una persona puede sentir en esa circunstancia.

¿El filme tiene un tinte político al transcurrir en Irak? No es una historia que quiera indicar que hay héroes y villanos. En ese conflicto, las diferencias de convicción de cada parte hacen que la víctima y los victimarios se vean como los malos de la película. Pero el enfoque de la historia es aplicable en cualquier entorno. El conflicto no es el protagonista, sino la experiencia de un hombre común en una situación muy inusual.

Además hay bastantes ambigüedades en la trama.

Eso hace más interesante la película porque deja que cada persona la interprete como quiera. El uso del celular, las personas con las que se puede comunicar, el antecedente de la vida de Paul son como reflejos de la vida de un hombre que no puede verse como una cara de la moneda. ¿Era necesario mostrar los defectos de su personaje, cuando lo importante es el tiempo? Eso hace que la gente se sienta más identificada con Paul, porque todos tenemos ‘lunares’. Si se mostrara a un hombre bueno que va a ser un mártir, la audiencia no se sentiría tan conectada. Ni tan culpable de reírse en escenas comprometedoras.

¿No es la vida así de paradójica? Hasta en los momentos más impactantes de la vida o de la muerte cabe algo de humor negro.

El director Rodrigo Cortés y Ryan Reynolds conversan momentos antes de rodar una de las escenas del filme en Barcelona (España). Fotos: Cine Color Films

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