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Un fenómeno político llamado Marco Rubio

Un fenómeno político llamado Marco Rubio

Tiene 39 años, es bien parecido, un ferviente católico (hace parte del ultraconservador Tea Party), está casado con una colombo-estadounidense, tiene cuatro hijos pequeños y una carrera tan ascendente que podría, según algunos, llegar hasta la misma Casa Blanca.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Se llama Marco Rubio y, por su carisma y juventud, muchos lo describen como el Barack Obama hispano y republicano. Esta semana, Rubio fue uno de los protagonistas en las elecciones legislativas nacionales, al convertirse en el primer cubano-estadounidense, nacido en Miami, en llegar al Senado federal.

Es hijo de Oriales y Mario Rubio, dos exiliados cubanos que llegaron primero a Miami, luego se mudaron a Las Vegas y años después volvieron a la llamada Capital del Sol, donde acabaron de criar a sus cuatro hijos.

Dos de ellos son muy conocidos: Verónica, ex esposa del cantante y actor puertorriqueño Carlos Ponce, y Marco, abogado graduado con honores en la Universidad de Miami, tras haber sido becado.

Sin embargo, el camino no fue fácil para los Rubio. Ambos tuvieron que trabajar arduamente, él como cantinero y ella como mesera, para sacar a sus hijos adelante. Su historia podría ser la de cualquier familia de inmigrantes cubanos que llegó a Florida en busca de un futuro mejor, razón por la cual la mayoría de los cubanos nacionalizados estadounidenses, todavía muchos de ellos demócratas, se sintieron identificados y decidieron respaldar al joven político.

“Él personifica el sueño americano: venir de una familia humilde inmigrante y subir al ápice del poder político”, declaró Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados.

Rubio ha aprovechado su historia personal para contrarrestar la percepción que existe de que es racista y antiinmigrante.

Sucede que apoyó la polémica Ley SB 1070 del estado de Arizona –que criminaliza la inmigración ilegal–, propuso que el inglés sea el único idioma en el país, se opuso al Dream Act –ley que les hubiera permitido a los estudiantes indocumentados ir a la universidad–, está en contra de darles la ciudadanía a hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en este país y es partidario de tener una mano dura contra Cuba. Es decir, apoyó la mayoría de los puntos del polémico Tea Party.

Rubio empezó su carrera como comisionado en la ciudad de West Miami y después estuvo ocho años en la Cámara de Representantes de Florida, donde se convirtió en un legislador exitoso, al haber logrado que el 60 por ciento de los proyectos que presentó fueran aprobados.

Para Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de la Florida y quien trabajó con el senador electo en el Departamento de Ciencias Políticas de ese centro, Rubio pertenece a un selecto grupo de jóvenes cubanos de segunda generación, muy inteligentes y hábiles en política, que seguramente tendrán un gran impacto no sólo en este estado del sur del país, sino en todo EE. UU. “Marco tiene muy buena presencia, buena oratoria y además se mimetiza fácilmente. Como es blanco, para los anglos conservadores del norte de Florida es uno más de ellos, sólo con un apellido raro, y en el sur le habla a la comunidad cubana en español sin ningún problema”, dijo Gamarra.

Muchos ya ven a Rubio como una posible opción republicana que le podría arrebatar la Presidencia a Obama en el 2012. El actual mandatario, de hecho, no llevaba mucho tiempo como senador en Illinois, cuando anunció que buscaría la Casa Blanca.

Sin embargo, Gamarra considera que, si bien Rubio es una nueva figura de los republicanos con proyección nacional, es muy prematuro ponerlo en una contienda presidencial, especialmente porque su reto más grande será conquistar a hispanos con perfiles distintos al de los cubanos del sur de la Florida y atraer el voto afroamericano.

La esposa colombiana del senador de Florida .

Jeanette Dousdebes es hija de colombianos, pero nació en EE. UU., tiene 36 años y siempre ha mantenido un perfil muy bajo. Incluso en la campaña de su esposo, Marco Rubio, su cara siempre apareció medio oculta entre su larga cabellera rubia. Lleva 12 años casada con el electo senador por Florida. Se conocieron en una fiesta cuando ella tenía 17 años y él ya estaba en la universidad. Luego, ella trabajó como cajera de un banco y posteriormente se convirtió, junto con su hermana, en porrista del equipo de fútbol americano de los Dolphins de Miami. Rubio siempre la acompañaba a los partidos, cuando eran novios. Hoy, Dousdebes está dedicada al hogar que conforma con Rubio y sus cuatro hijos, dos niñas y dos niños, y lidera un grupo semanal de estudio bíblico. Cuando su marido le dijo que se iba a postular al Senado federal, solo le pidió estar seguro de que lo hacía por las razones correctas.

Eso sí, nunca creyó que su vida fuera a tomar el giro que tomó: “Si alguien me hubiera dicho que mi vida iba a ser como es ahora, yo le hubiera dicho: ‘Fuera de aqu풔

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