LOS NO DE LAS CANDIDATAS

LOS NO DE LAS CANDIDATAS

No desfilar en body mojado, no hacer publicidad de cucos multifuncionales (de uso exterior e interior), no aparecer en piyama en televisión, espantar novios non sanctos, huir de padrinazgos descarados, no mentir sobre los títulos académicos, evitar los temas políticos o religiosos en sus charlas. Seguir el ejemplo de la mujer del César, no sólo ser sino también parecer...

12 de julio 2001 , 12:00 a.m.

No desfilar en body mojado, no hacer publicidad de cucos multifuncionales (de uso exterior e interior), no aparecer en piyama en televisión, espantar novios non sanctos, huir de padrinazgos descarados, no mentir sobre los títulos académicos, evitar los temas políticos o religiosos en sus charlas. Seguir el ejemplo de la mujer del César, no sólo ser sino también parecer...

Tales son algunas condiciones que deben reunir las aspirantes a participar en el Reinado Nacional de la Belleza de Cartagena, por lo sucedido en el último mes, cuando las reinas de Antioquia (María Fernanda López Ruiz, que perdió su corona), del Valle del Cauca (Adriana Patricia Riascos Hurtado, la primera reina negra de ese departamento) y Norte de Santander (Myriam Wilches Durán).

Esas calidades se agregan a los requisitos clásicos y sobreentendidos: glamour, saber decir bye, bye y okay, no ser mamá, deseo de trabajar por los valores humanos, no quedar muy tostaditas con el bronceado, aprender un catálogo de respuestas tipo y, por supuesto, no sobra, ser hermosa.

Reina puede ser quien quiera pero no cualquiera. Por ejemplo, es importante no dar pie para que el Departamento Administrativo de la Función Pública abra una investigación sobre las irregularidades de nombramientos a dedo, por erogaciones para situaciones innecesarias. Como puede ocurrir con la Señorita Norte de Santander 20001-2002, elegida en una velada a puerta cerrada el lunes pasado.

Una candidata a participar en las fiestas de noviembre, debe ocultar, además, las cirugías a las que pudo haberse sometido para mejorar la imagen, en ese proceso que el semiólogo Armando Silva llama la transformación de las reinas en mártires de la belleza : cirugías, dietas, gimnasio, siliconas.

Recorrer cien metros en línea recta con dos libros en la cabeza sin dejarlos caer, manteniendo la vista al frente y la sonrisa iluminante para aprender a caminar con estilo. Mejorar el cómo sentarse. Entender cómo vestirse en ciertas situaciones. Saber tomar la sopa, el seco y el postre. Distinguir los tipos de vinos que hay. Eso es pan comido.

Se necesita mucho más que una línea D-K-CH , en lenguaje del transporte público. Ir a un reinado es asunto complejo, de acuerdo con la antropóloga Drisha Fernandes Domecq, en una investigación sobre el particular.

Lo de Cartagena es más vital que trivial . -dice Fernandes-. Mas que escenarios triviales, frívolos y hasta vulgares, los concursos de Belleza son sitios donde de producen, consumen, rechazan y reinterpretan significados culturales que conciernen la sexualidad, las relaciones de género y poder; los valores, conceptos y comportamientos sociales .

En fin, ser reina no es soplar y hacer botellas.

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