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‘Mi familia y mi salud, por delante’

‘Mi familia y mi salud, por delante’

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Esos mareos sufridos el martes pasado ante Milwaukee fueron la primera señal.

Por recomendación médica, no iba a jugar un día después contra Oklahoma City.

Pero todo se precipitó de manera inesperada y con el peor desenlace: Fabricio Oberto anunció su retiro del baloncesto por problemas cardíacos, complicaciones que ya venían aquejándolo desde hacía varios años, y que hasta lo habían llevado a una operación. El parte oficial que dio a conocer Portland Trail Blazers, el equipo de la NBA que lo había contratado hace 15 días, resumió: “Oberto dejó la actividad debido a palpitaciones recurrentes relacionadas con una condición cardíaca previa”. Enseguida llegó la palabra del cordobés: “Tomé la decisión de poner mi familia y mi salud delante del baloncesto. Fue una medida difícil después de jugar durante tantos años, pero fue la correcta”. Luego, por Twitter, recurrió a la fórmula del buen ánimo, esa que lo caracterizó desde siempre y que lo convirtió en el más querido entre sus compañeros de la Generación Dorada: “¡¡¡Gracias a todos!!! En este momento es la mejor decision para mí y mi familia”. De 35 años, Fabri –como lo apodan– es uno de los basquetbolistas más prolíficos de Argentina. Su hoja de vida es apabullante, porque ganó en casi todos los lugares donde estuvo: campeón olímpico con el seleccionado en Atenas 2004 y subcampeón mundial en Indianápolis 2002, ganador de un anillo de la NBA con San Antonio Spurs en la temporada 2006-2007 y triunfador también con Tau (Liga y Copa del Rey) y Pamesa Valencia (Copa Uleb), además de un título en la Liga Nacional con Atenas (Córdoba), el club que lo formó desde pequeño. En su último tramo en San Antonio, Oberto ya padecía de problemas coronarios.

Y el 5 de junio del 2009, día que recuerda como si fuese su otra fecha de cumpleaños, se sometió a una operación de corazón en Austin (Texas, EE. UU.).

En esa época se desempeñaba en Washington Wizards y estaba decidido a mantenerse activo, convencido de que esa deficiencia no sería una barrera.

Según lo que le dijeron los médicos, pudo haber optado por una vida fuera del básquet sin necesidad de una intervención, pero eligió entrar en un quirófano para prolongar su carrera útil como deportista. Era su pasión. “El corazón hace bom, bom, bom, bom y, de repente, bom, bom, pero por suerte eso ocurre cada vez menos”, describía el cordobés en una entrevista con La Nación del 7 de julio pasado. Vivió todo ese proceso con serenidad, sin miedos ni angustias, apenas con la asistencia circunstancial de un psicólogo. El 28 de agosto pasado se dio el gusto de empezar a jugar con Argentina el Mundial de Turquía, pero ahora, en los comienzos de la temporada de la NBA con Portland Trail Blazers, el sentido común le marcó el final de su brillante trayectoria.

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