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CÓMO ESTÁ EL CRÉDITO EDUCATIVO

CÓMO ESTÁ EL CRÉDITO EDUCATIVO

Existen dos tendencias marcadas que buscan ayudar a los estudiantes en su intención de acceder a la educación superior: primero, la educación gratuita, muy difícil en países como Colombia debido a los enormes costos que conlleva y, segundo, la que se refiere específicamente al crédito educativo y cuya finalidad es disminuir la deserción y permitir el acceso a la educación superior a un mayor número de estudiantes.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Existen dos tendencias marcadas que buscan ayudar a los estudiantes en su intención de acceder a la educación superior: primero, la educación gratuita, muy difícil en países como Colombia debido a los enormes costos que conlleva y, segundo, la que se refiere específicamente al crédito educativo y cuya finalidad es disminuir la deserción y permitir el acceso a la educación superior a un mayor número de estudiantes.

Así, la filosofía del crédito educativo es obligar al estudiante a apropiarse de su carrera, pues, como lo asegura Carlos Aparicio, director de la Oficina de Apoyo Financiero de la Universidad de Los Andes, "en la medida en que el estudiante se hace responsable de la financiación va a tratar de ser el mejor. En ese sentido, la idea es ayudarle a pagar y generar en él una cultura de crédito".

La Universidad de Los Andes, por ejemplo, ha trabajado en los últimos cinco años en el diseño de sistemas de crédito útiles para sus estudiantes. La intención es otorgar préstamos acordes con la situación particular, ya que, según datos de la institución, hoy cerca del 50 por ciento de ellos requiere de algún tipo de financiación.

Lo mismo sucede con la Universidad Sergio Arboleda, que reporta un incremento del 120 por ciento (incluidos préstamos otorgados por el sector financiero) en el número de estudiantes que se están financiando. Según Jaime Cadena, jefe de Cartera de la universidad, "aunque hemos cumplido con el presupuesto de ingreso, sí tenemos un pequeño nivel de deserción".

Hoy, la gran mayoría de las universidades tienen un rubro de su presupuesto destinado exclusivamente al apoyo financiero de sus estudiantes. Esto se debe no sólo a la necesidad de ayudar a los padres de familia; también responde a la posibilidad que les otorgó el artículo 181 de la ley 223 de 1995, de no efectuar aportes al Sena.

A cambio de los aportes, las universidades deben crear un fondo patrimonial con los recursos liberados para financiar las matrículas de estudiantes de bajos ingresos, es decir, de aquellos estudiantes cuyos padres demuestren entradas inferiores a cuatro salarios mínimos.

Como lo asegura Adriana Londoño, de la Oficina de Apoyo Financiero de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, "el Icetex, por ejemplo, está financiando entre el 40 y el 50 por ciento de la matrícula a estudiantes de pregrado. Nosotros debemos financiar el otro 50 por ciento para que nuestros estudiantes no tengan que retirarse. Financieramente la universidad no ha tenido problemas, pues el dinero de todas maneras entra".

La Universidad Nacional fracciona también el pago de la matrícula a lo largo del semestre, en tres cuotas mensuales y cero intereses. "El promedio del costo mensual de nuestras matrículas es de 150.000 pesos. Este rubro, aparentemente bajo, para la mayoría de los estudiantes que vienen de todos los rincones del país y que pertenecen a los estratos 1, 2 y 3, es difícil de pagar", explica Pedro Galindo, director de Bienestar Universitario de la Universidad Nacional.

Igualmente, los estudiantes no sólo pueden tener acceso al préstamo-beca que consisten en un crédito condonable de acuerdo con el rendimiento académico , sino que, de acuerdo con su situación económica, puede pedir la reliquidación de su matrícula.

Recuperación a largo plazo.

Nadie duda que el crédito educativo es la gran oportunidad para que los estudiantes puedan acceder a la educación superior. Sin embargo, tal como lo demuestra el documento de APICE, El Crédito Educativo como Inversión Social Permanente, este sistema puede generar riesgos:.

Para los gobiernos en general, las condiciones macroeconómicas cambiantes no les permiten definir pautas adecuadas de los préstamos. Por otra parte, la recuperación de estos no tiene una incidencia favorable sobre los recursos del Estado a corto plazo, pues la cartera se recupera a mediano y largo plazo y con tasas de recuperación bajas.

Otro factor negativo es la devaluación, que afecta la capacidad adquisitiva de los dineros que se obtienen mediante la recuperación de la cartera. Según el documento, "las altas tasas de inflación en algunos países han convertido, en la práctica, los préstamos en becas".

Para los estudiantes en particular, los préstamos pueden incidir a la hora de tomar la decisión sobre qué estudiar y en dónde. "Así se les dificulta elegir profesiones que generalmente tienen bajos salarios, aunque éstas sean su vocación y tengan habilidades para ellas".

Pero el crédito educativo también trae muchas ventajas a los estudiantes y a la sociedad. Al estudiante, porque le permite acceder a la educación superior, utilizando sus propios recursos y seleccionando la institución de sus preferencias. Igualmente, le permite dedicar tiempo al estudio, sin que necesariamente tenga que trabajar.

Para la sociedad, el crédito educativo es ventajoso en la medida en que obliga a empresas públicas y privadas y entidades financieras a destinar fondos especiales para la educación y favorece el principio de equidad.

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