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Altillanura, una depensa con claro acento extranjero

Altillanura, una depensa con claro acento extranjero

VIENE DE LA PÁGINA 2-1

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Precisamente, esta ONG espera la firma de un convenio de transferencia de tecnología con su similar brasileña Fundación Mato Grosso, por siete millones de dólares, que hará posible tener en Colombia todo el paquete tecnológico para el sistema de explotación de soya. “Este incluye todo, desde los materiales de siembra hasta los sistemas de poscosecha, pasando por nutrición de suelos y control de plagas”, destacó Ágel.

Tres problemas en la zona La oferta de cal, las vías y la Unidad Agrícola Familiar (UAF) son temas que tienen al borde del desespero a los empresarios de la altillanura.

En cuanto al primero, uno de los empresarios de la zona se quejó por la escasa oferta de cal, materia prima fundamental para la adecuación de los suelos.

Este insumo ayuda a reducir la salinidad de las tierras y la alta concentración de aluminio, característicos de la altillanura. Sin su aplicación a los suelos es imposible sembrar.

“Una gran cantidad se trae del Huila y otro poco del Meta; sin embargo, las minas están en manos de explotadores artesanales, que no pueden satisfacer la demanda”, dijo el empresario consultado.

En cuanto a las vías, Vivian Sevilla, gerente de Mónica Colombia, una de las empresas agrícolas de la zona, reclamó del Gobierno nacional un arreglo urgente, especialmente en el trayecto Puerto Gaitán, Carimagua, El Viento.Hoy, dijo la ejecutiva, allí están varados no menos de 80 camiones.

Agel anotó que tras llevar hasta a la zona mencionada a un grupo de funcionarios del Ministerio de Transporte, estos dijeron que la agilidad de las obras dependería del cabildeo que hicieran con los políticos de la región.

Por último, el tema de la UAF le quedará al Gobierno de Juan Manuel Santos; esta limita la propiedad, en la altillanura, a 900 hectáreas por empresa.

LA DEMANDA DE TIERRAS AUMENTÓ LOS PRECIOS.

De forma paralela con la llegada de inversionistas (nacionales y extranjeros) a la altillanura, subieron los precios de la tierra.

Entre el final del área urbana de Villavicencio y el centro de investigación La Libertad (Corpoíca), el precio por hectárea puede llegar hasta 100 millones de pesos, pues, en su mayoría, son predios destinados al turismo de la región.

Entre este último punto y Puerto López, las zonas más caras se ubican a lado y lado de la carretera, donde se registra un precio de entre 25 a 30 millones de pesos por hectárea y de 15 a 20 millones de pesos en los ramales carreteables, lejos de la vía pavimentada

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