‘La recuperación es frágil, pero estable’

‘La recuperación es frágil, pero estable’

Raghuram Rajan es considerado uno de los analistas más brillantes en el mund

26 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Nacido en India y con un doctorado en economía del prestigioso Massachussets Institute of Technology, es hoy en día profesor de finanzas en la escuela de negocios de la Universidad de Chicago. Su nombre saltó a la palestra en el 2003 cuando fue nombrado economista jefe del Fondo Monetario Internacional, la persona más joven en ocupar el cargo en la historia de la entidad. Rajan, es autor de varios libros y decenas de artículos, estará en la Convención Bancaria que tiene lugar Cartagena, gracias a una invitación de Corficolombiana. PORTAFOLIO lo entrevistó.

¿Cómo ve la economía mundial? Es una recuperación frágil, y quiero hacer énfasis en esas dos palabras.

Después de la profunda crisis de finales del 2008 y principios del 2009 tuvimos una reactivación importante, aunque ahora se está desacelerando, y por tal razón la gente se asusta y piensa que podría presentarse otra crisis.

¿Usted qué cree? Lo que yo veo es que sí estamos en una recuperación lenta, pero estable, si bien ello no quiere decir que no pueda haber un trimestre con crecimiento negativo. Pero en general lo que veo me hace pensar que no tendremos una depresión.

¿Cómo se ven diferentes países o regiones? Estados Unidos verá la tasa de desempleo bajar lentamente y China tendrá un crecimiento más lento también. Asia no verá un segundo semestre al mismo ritmo que el primero, lo que no ocurrirá con América Latina, que va bien.

¿Y Europa? Creo que ya no se le debe mirar como una región. Por ejemplo, el crecimiento económico de Alemania, que es competitiva, no se puede comparar con el de España, Grecia o Portugal, que están enfrentadas a sus problemas de deuda.

¿Piensa que el mundo aprendió la lección o se seguirán cometiendo los mismos errores? Creo que sí aprendimos algunas lecciones, pero que hemos aprendido las que no son y aún nos falta aprender las que nos van a ser útiles. Parte de las lecciones incorrectas es que el mercado mundial no funciona, que la competencia no funciona y que los gobiernos deberían meter la mano en esos asuntos. Pero bueno, lo cierto es que esta crisis fue una falla de los sector privado, pero también de los gobiernos. ¿Quién regula el sector privado? ¿Quién presiona a que la gente se embarque en malos préstamos? En eso tuvieron que ver ambos.

¿Qué recomienda? Que debemos aprender cómo manejar el sector financiero, donde el sector privado y el de la banca siempre tratan de beneficiarse del deseo de los gobiernos de impulsar la economía. También tenemos que regular el sector privado, pero también preocuparnos de cómo se aplicarán esas regulaciones por parte de los legisladores. No es sentarse a esperar y rezar para que tales regulaciones salgan bien.

¿Qué más? Que no podemos tener las mismas políticas monetarias que había antes de la crisis y después argumentar que la recesión no fue causada por eso: tasas de interés extremadamente bajas y el eterno discurso de que no se van a incrementar en mucho tiempo. Esas medidas son las mismas que generan las burbujas financieras.

No obstante, el Grupo de los 20 ha impulsado decisiones. ¿Cree que son demasiado tímidas? Mucho depende de asegurarse de que las regulaciones que se creen de verdad se apliquen, y que se realicen de manera proactiva. Me preocupa que a veces muchas de las regulaciones sean solamente ‘cerrar el portón del establo para que no se salgan los caballos’, es decir que son medidas punitivas para el sector financiero y se limitan a ver qué pasa. Dicho de otra manera, hasta tanto no enfrentemos las causas más fundamentales de la crisis no tendremos éxito en manejar las que vengan en el futuro.

Usted ha hablado de la necesidad del mundo de rebalancear el crecimiento económico. ¿A qué se refiere? Me refiero a que demasiadas naciones dependen de un grupo de países industrializados que les provean demanda. Por su parte, estos últimos gastaron a manos llenas, como si no hubiera un mañana. Casos como los de Europa Oriental, Islandia, Portugal, Grecia, España, Estados Unidos o el Reino Unido, son emblemáticos. La pregunta es cómo recuperamos ese crecimiento. Si queremos volver a lo de antes, es necesario que estos países gasten como lo hacían en el pasado.

¿Entonces? Cuando digo rebalancear me refiero a que los países que administraban grandes superávit no dependan de otros con grandes déficit para que les provean la demanda que ellos necesitan. De tal manera, un mejor equilibrio haría todo más sencillo y duradero.

¿Eso cómo se hace? Antes de que estos países industrializados tuvieran tales déficit, eran los países emergentes los que los tenían. Así les pasó a América Latina y a Asia. La lección aquí es que es necesario reducir la necesidad de tener un déficit o un excedente tan alto y eso implica que los países con excedentes deben rebalancear su crecimiento, en muchos casos estimulando el consumo interno.

¿Está de acuerdo con que el motor de crecimiento del mundo está cambiando? .

Tiene que cambiar, pero infortunadamente no se está haciendo. En China, con el tremendo estímulo al crédito temporal, durante el 2009, se pudo generar crecimiento para toda Asia. A futuro lo que se necesitan son mayores fuentes de crecimiento sostenible y ello significa que se debe subsidiar menos a los productores y lograr que el consumo y el ingreso de los hogares se incremente. Claro que estos cambios no suceden de la noche a la mañana, pero se pueden aplicar en un buen número de mercados emergentes de manera cuidadosa y sostenida.

¿Cómo ve el futuro de América Latina? La región ha venido ocupando, durante los últimos cuatro o cinco años, un sitio muy privilegiado dado que los productos básicos y la agricultura han crecido de forma dramática, y esa demanda ha levantado la economía de la zona. Creo que América Latina ha recogido el fruto de reformas pasadas y es por ello que la debacle financiera no la golpeó tan fuerte. Y si se ve la región, Brasil, Chile, Colombia y Perú, son países a los que les ha ido bien.

Usted ha mencionado la inequidad como uno de los grandes lastres de América Latina, ¿aún tiene la misma percepción? No es un problema sólo de América Latina, sino del mundo, incluyendo a Estados Unidos. De hecho, lo que está sucediendo en la región es la respuesta a atacar ese problema y ahora hay mayores esfuerzos para combatir la inequidad. Hoy no hay un enfoque sólo en la distribución de la riqueza, que era el motivador anterior, sino en mejorar las capacidades de aquellos detrás de esa riqueza.

¿A qué se refiere? Al éxito de programas de transferencias condicionadas de dinero para combatir la pobreza, como ‘Bolsa Familia’ en Brasil. Esto se debe en parte a que se está tratando el problema de la inequidad, pero también a que se le está prestando más atención a la educación y a la salud de los niños. Estos factores son importantes para ayudar a crear una sociedad más vibrante.

¿Cuáles son las consecuencias? Que es notorio el surgimiento de una clase media, lo cual amplía las posibilidades de consumo y desarrollo.

¿Cómo ve el mundo en cinco años? Veo a los mercados emergentes cada vez más ricos y comerciando entre ellos, comprando y vendiendo productos o servicios sin necesidad de pasar por las naciones industrializadas de siempre. Ese es un escenario feliz, pero lo veo posible

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