Hora de salir del monte

Hora de salir del monte

El mundo está in. Pero in…mundo. No hay para dónde coger, a menos que le den inmunidad diplomática. Esta vez tampoco quiero embajada, a pesar de que sueno para Pakistán, donde se necesita el Arca de Noé, pues unos 20 millones de personas están con el agua al techo. Permita Alá que el mundo mire hacia allá. También sueno para Afganistán, donde los gringos siguen bang, bang.

21 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Entre tanto, en Irak se les cayeron las bases. Pero sobre todo los ánimos, después de que miles de soldados dejaron su vida, mientras los empresarios de las armas los despedían con 14 cañonazos. Solo ellos ganan con las guerras.

En Afganistán se pasa mal por estos días. Siguen siendo víctimas del tal Iván. No pudieron pillar al criminal Ben Laden. Como la violencia engendra crueldad, allá a las pobres mujeres adúlteras las lapidan. Y ellas temen que se la pidan. A ellos les dan por las turmakistán. Esta semana, en Mulá Quili, pueblo pequeño donde tuve una novia, una hermosa mujer de 23 años y su amante –en afgano se dice mozaikitan– fueron pillados desentendidos haciendo el amor –se dice kukaquitán– y los lapidaron. ¡Qué piedra! Ni el amor es libre. Alá, detén esa crueldad. Mejor que me deje aquí, Presidente, pues me expone a morir apedreado.

Sé que también pensaba enviarme a México. Allá está peligroso, fíjese no más. La mafia está reclutando lindas jovencitas como sicarias, que conquistan al cuate, pero las muy chingadas le dan de baja. No me sé rajar, pero es mejor no exponerse a las ‘Rosario Tijeras’ mexicanas.

El mundo está difícil. Los pobres gitanos están saliendo de Francia, pues a Sarkozy no le gusta que le lean las cartas de los derechos humanos, ni las líneas de la mano, pues le descubren que es xenófobo. En España –me caigo en la leche, como dicen allᖠno hay trabajo y todos se están devolviendo.

Lo mejor es quedarse en Colombia. Aunque no todo es dicha. El informe del domingo pasado en este diario sobre los niños de la guerra, que, como en Afganistán, no se sabe dónde están, ni hijos de quiénes serán, es escalofriante. Muchos menores están durmiendo con el enemigo. Con el que un día les mató a los papás. A otros, después del crimen, los entregaron a un cura o a un campesino. Son centenares de niños adoptados a la fuerza. Y esos serán los ciudadanos de mañana, los que crecieron sin el amor de sus padres.

Hay que investigar, Fiscalía, Defensoría, ICBF. Toca enderezar los destinos, decir la verdad, curar el alma de tanto niño.

Parece que estamos pasando ciertas etapas de vergüenza, pero falta mucho.

Las culebras de los narcoparas y las Farc siguen vivas. Sería la hora precisa para que ‘Cano’ y sus amigos, ‘Iván Márquez’ y sus bang bang, replantearán sus políticas y sus vidas y las de los combatientes, que cada día buscan salida.

Tienen la única oportunidad. No les pase como a Manuel Marulandistán, ‘Tirofijo’, que murió, ni siquiera de un paro armado, sino cardiaco, casi solo en el monte y fue enterrado bajo un concierto de ranas. ‘Alfonso Cano’, cada vez más cano, piénselo bien. Ustedes están enriqueciendo a los traficantes de armas. Devuélvase. En las ciudades se pasa mejor. Hay buen cine. Rambo IV le gustará. Ahora está, por ejemplo, la Feria del Libro.

¿Cuánto hace que no va a una? Podría comprarse El arte de la guerra, de Sun Tzu, o Gandhi, su vida y su mensaje a la humanidad, de Louis Fischer. O Historia de las guerras, de Rafael Pardo. Hay buenos restaurantes en el norte. Caritos, pero las Farc son ricas. ¿Cuánto hace que no se deja secuestrar de una sardina en su salsa? Usted puede tener un acto de grandeza y soltar a los secuestrados. Tiene a 22 militares, no los torture más.

Entrégueselos a Piedad Córdoba. Y deje libres a los menores, que tienen derecho a ir a un concierto de rock, no a uno para delinquir. ¿Cómo sería Colombia sin guerrilla ni ‘paras’? Un paraíso. Usted puede escribir un libro. Titúlelo: Cuando salí del monte. Será una mina, pues se vendería como un tiro. ¿Le suena?.

LOPJUA

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