El arte de ser humano

El arte de ser humano

20 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Rob Riemen, fundador y presidente del Nexus Instituut de Tilburg (Países Bajos) –creado con el objetivo de fomentar la reflexión intelectual–, es el autor de cuatro estupendos ensayos, que componen el libro de Editorial Pértiga cuyo título, Nobleza de espíritu, proviene de una de las ideas predilectas del escritor Thomas Mann. Para resumir la esencia del concepto, Riemen alude al poeta Walt Whitman, quien sostuvo que la vida no debe ser sino la búsqueda de la verdad, el amor, la belleza, la bondad y la libertad –el arte de ser humano cultivando el alma–.

Para ahondar, cita el autor al filósofo Spinoza: “Sólo quien es capaz de prestar oído al llamamiento del hombre a ser hombre, quien en lugar de dejarse guiar por el deseo, la riqueza, la ambición, el poder y el temor consigue alcanzar lo duradero y lo verdaderamente bueno, adquirirá la libertad de espíritu y conocerá la genuina libertad”. Luego regresa a Mann para enfatizar la necesidad de un nuevo humanismo: “Ninguna conferencia, medida técnica, institución jurídica, ni idea de gobierno mundial lograrán avanzar ni un ápice en dirección de un nuevo orden social sin que se desarrolle un clima espiritual alternativo, una nueva sensibilidad hacia la nobleza de espíritu”.

Prosigue con Mann, quien hace una muy importante aclaración para allanar el camino: “En realidad, la aristocracia y la democracia no se oponen entre sí”. Es más, si aristocracia significa de veras “supremacía de lo bueno y lo mejor”, coincide exactamente con lo que él entiende por democracia: “La verdadera democracia ha de revestir cierto carácter aristocrático, nobleza no de nacimiento sino de espíritu… En una democracia que no respete la sublime vida del espíritu y no se rija por ella, tiene vía libre la demagogia, y el nivel de la vida nacional queda rebajado al de los ignorantes e incultos, en lugar de que impere el principio de la educación, así como la tendencia a elevar a las capas más bajas hacia la cultura convirtiendo el nivel de los mejores en opción dominante y reconocida”.

Complementan el modelo ideal los aportes de Sócrates: “El mejor Estado es el que garantiza la dignidad de cuantas personas residan en él. El hombre justo será un modelo de dignidad humana. La máxima virtud brinda al justo el saber supremo. Saber distinguir entre el bien y el mal, y saber discernir qué es lo mejor… ¿Acaso no han llegado ustedes conmigo a la conclusión de que la sabiduría no es más que la convergencia entre la vida y las ideas, y que solo nuestras acciones pueden indicar si somos sabios y si comprendemos algo de la vida?”.

Formula Riemen preguntas claves que toda sociedad debe contestar: ¿Qué se entiende por civilización? ¿Qué ideal de dignidad humana ha de hacer las veces de tejido conjuntivo? ¿Qué valores han de ser respetados y cuidados? Esas preguntas son fundamentales porque de sus respuestas depende el rasero con que se midan nuestras acciones, nuestro criterio a la hora de discernir el bien del mal, la definición de la sociedad ideal y de la forma de vida correcta.

Responde Riemen: “No puede haber civilización sin seguridad ni prosperidad.

Sin embargo, si bien es cierto que ambos factores resultan imprescindibles para que se forje y se consolide una civilización, no ofrecen ninguna garantía de que esta acabe implantándose efectivamente. La seguridad y la prosperidad son condiciones previas, no los valores que conforman la civilización. Si una sociedad centra toda su atención en la seguridad se convierte en Estado policial, desprovisto de la libertad que nutre la civilización. Tampoco conocerá la civilización una sociedad que asigne un valor absoluto a la prosperidad y el dinero, ya que caerá presa de la decadencia”. Concluye el pensador trayendo a colación una bella ilusión del poeta Czeslaw Milosz: “El tiempo sólo excluye y relega al olvido aquellas obras de nuestras manos y nuestra mente que no nos ayudan a construir, siglo tras siglo, el gran edificio de la civilización”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.