Victoria mira hacia el sur

Victoria mira hacia el sur

Sin asombro, no hay gracia, cree Victoria Sur. Para la cantante, el paso previo a sorprender a sus seguidores está en sorprenderse a sí misma, y por eso, cada uno de sus álbumes transmite la sensación de estar frente a una Victoria diferente a la anterior, una faceta camaleónica a la que no le teme.

17 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

“Para volver a la raíz, tenía que dar varias vueltas”, afirma esta artista que desde que comenzó su carrera ha pasado por la música andina colombiana –como integrante del dúo Sombra y Luz–, el rock, el jazz, la fusión y ahora, con el reciente lanzamiento de Belleza silvestre, se acerca al folclor latinoamericano, especialmente del sur del continente.

Victoria Sur presentó la semana pasada los videos musicales de Luna caliente y Flor de metal, que grabó en el municipio de Barichara (Santander), bajo la dirección de Leo Carreño, y comenzó una serie de presentaciones íntimas, para poco público, en diferentes lugares de Bogotá: el jueves 19 de agosto estará en el bar El Anónimo (cra.43 No.106-21); el viernes 20, en la librería Luvina (Cra.5 No.26-06), y el jueves 26, en la tienda de discos y libros Tornamesa (calle 72 No.10-34).

Belleza silvestre, grabado enteramente en Argentina, es más acústico que Colección de mundos (2008, bajo la dirección de Teto Ocampo) y Bambuco ácido (2004, con Juan Sebastián Monsalve), que tienen esas influencias propias de sus gustos musicales en constante evolución.

“Yo no tuve esa época del rock y el metal a los 15 años, descubrí el rock que me gustaba mucho más tarde, escuchaba Supertramp y King Crimson, y luego empecé a explorar el jazz”, relata Victoria de aquellas búsquedas.

“Es interesante siempre proponer algo incluso opuesto; no hay que limitarse a una línea”, añade.

La artista independiente afirma que este nuevo disco es un trabajo en el que “las cosas tienen un estado más natural, sin mucho arreglo ni mucha producción”, lo que le otorga un encanto especial. Todas las canciones son escritas por ella, excepto Barro, tal vez, que es original del mítico músico argentino Luis Alberto Spinetta, y El seto y Luna caliente, que escribió en coautoría con el periodista y crítico musical Juan Carlos Garay.

No se ha involucrado con casas discográficas, lo que le ha permitido esos vuelos experimentales, pero sí cuenta con el apoyo del programa Peña de Mujeres, en el que mujeres cantautoras han logrado impulsar su música en una escena en la que, según Victoria, “aún hay mucha exclusión de género”.

Fue a través de Peña de Mujeres que Victoria obtuvo una beca para ir a Argentina y estudiar música. Allá grabó junto a personajes como Claudio Cardone, el tecladista de la banda actual de Spinetta, así como Cheba Massolo (guitarrista de Kevin Johansen) y Alejandro Oliva (percusionista de Pedro Aznar).

Belleza silvestre se consigue en las principales discotiendas del país

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