Crisis y xenofobia

Crisis y xenofobia

16 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Es casi una ley matemática: a mayor crisis, mayor xenofobia. Muchos países que se han desarrollado con la ayuda, entre otras, de la mano de obra y los cerebros llegados del exterior dirigen sus baterías contra los inmigrantes tan pronto como empiezan a afrontar problemas económicos. El propósito es doble. Por una parte, inculparlos vagamente de la situación y, de paso, desviar la mirada ciudadana de otros puntos que podrían perjudicar al Gobierno, como la corrupción o el manejo inadecuado de las finanzas.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, conoce bien la relación directa entre crisis y xenofobia, y ha sabido aprovecharla. Su vecino italiano, Silvio Berlusconi, tampoco vacila en castigar a los inmigrantes. Las últimas iniciativas de Sarkozy consisten en perseguir a la minoría gitana y amenazar con despojar de la nacionalidad a todo francés de adopción que ataque a la Policía o cometa algún delito. En cuanto a los nacionalizados, es una reacción por los desórdenes surgidos en cinturones urbanos donde residen colonias de inmigrantes pobres con elevadas tasas de desempleo juvenil. Las contundentes medidas contra los gitanos empezaron hace dos semanas: los gendarmes cayeron sobre sus poblados –generalmente campamentos paupérrimos donde abundan los niños y los abuelos–, desmantelaron ya 40 y despacharon en vuelos especiales a más de 700 gitanos hacia Rumania y Bulgaria.

La iniciativa contra los nacionalizados es más grave que un simple episodio de policía. La Constitución francesa no establece diferencias entre los ciudadanos de nacimiento y los de adopción, salvo para unos pocos cargos públicos. Pretender que reciban un castigo menos drástico las personas nacidas en Francia que las que adquirieron la ciudadanía desconoce la igualdad que la Constitución señala. Además, no está claro el procedimiento por el cual se despojaría de la patria optativa al que quebrante la ley.

¿Bastará una orden de comisaría? ¿Existirá la garantía de un proceso judicial? ¿Qué tipo de faltas merecerán sanción normal y cuáles, el duro castigo de extinguir la cédula? La ONU, a través de su Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, criticó en días pasados la actitud del gobierno galo y llegó a la conclusión de que se registra en Francia “un notable recrudecimiento del racismo y la xenofobia”. Lamentablemente, la ciudadanía mira con simpatía esta represión. Italia no se queda atrás. Sus draconianas leyes contra indocumentados cumplen ya un año. Y, sin embargo, no han servido para atenuar el auge de la delincuencia, muy típico, también, de las crisis económicas.

editorial@eltiempo.com.co

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