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‘No hay por dónde transitar’

‘No hay por dónde transitar’

Los huecos se han convertido en herramienta para los ladrones. La semana pasada, la sección Vehículos presentó un informe sobre el grave estado y el abandono en el que se encuentra la entrada norte de Bogotá.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

El problema quedó planteado y a la espera de un padrino que se apiada y decida solucionarlo.

Ahora el turno es para otras vías que también se encuentran en grave estado y de las cuales los conductores tienen varias quejas, pues no sólo son un peligro para el tránsito vehicular y aumentan los daños en la suspensión de los carros, sino que se han convertido en un foco crítico de delincuencia.

Para comenzar, la Autopista o troncal Norte, la cual desde que se construyó está en constantes reparaciones. Los conductores no sólo tienen que soportar el tráfico de las horas pico sino hacer largas filas para pasar por los pocos carriles que le quedan sin lona verde.

En un principio se ‘reparchan’ los huecos de las losas de los carriles vehiculares. Este remedio resultó peor que el mal, pues no solo quedaban montañas de cemento sino que el parche se partía y abría huecos peores, provocando daños más graves a los autos.

(PASA A LA PAGINA 4-5).

- CADA HUECO TIENE SU LADRÓN La paciencia de los conductores de la capital está tocando fondo, y no es para menos pues el mal estado de las vías les ocasiona muchos problemas.

Últimamente, los huecos se han vuelto un nuevo medio muy eficiente para que ladrones hagan de las suyas con los carros y las pertenencias de los conductores que caen en ellos. Ya son muchos los casos de personas que deben bajarse a cambiar la llanta y son víctimas del ladrón que está esperando un nuevo ‘papayazo’.

Además, el mal estado de las vías genera lentitud en el tráfico: incluso hay lugares en donde hay que detener por completo el automóvil para dar paso en los pocos carriles que quedan en buen estado. Se han presentado casos de atracos en las orejas de puentes vehiculares muy transcurridos, pues esta espera les permite a los ladrones romper vidrios y robar a los conductores que pacientemente esperan el paso.

“Ahora no sólo tenemos que correr con el gasto de la reparación de las llantas o de la suspensión del carro, sino que corremos peligro de ser atracados cada vez que cogemos uno de los huecos”, confirma Ana, conductora y víctima de un atraco cuando se bajó a cambiar la llanta de su carro

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