La risa televisiva

La risa televisiva

¡Y queremos reír! Y en televisión, como en la vida real, nos reímos mucho. Y hacemos telenovelas que parecen comedias. Pero no podemos hacer comedias que nos hagan reír. Chepe fortuna intenta la risa y se queda en la mueca.

09 de agosto 2010 , 12:00 a.m.

Es “un homenaje al Caribe colombiano” por parte de RCN. Y el resultado es una burla por la cultura Caribe; se nota que el homenaje es hecho por cachacos.

Caribe termina siendo una griterío sin sentido, sobreactuaciones, cantante de vallenato que no canta vallenato, barrio humilde de gente traviesa y gritona y fiestera y ‘más naa’. Y reinas. Y colorido. Y ajá. Puro cliché cachaco del ser costeño.

De actuaciones, hay poco que ver. El más perverso de todos en como ríe, canta y llora es Pedro Palacios, una parodia de actor, una caricatura de costeño, una burla en cada mueca. Y, en lo exótico, está Julio Mesa, el que vive cantando vallenato (sin saber) y haciendo de chiste público; ¡claro, es afro!, y para eso es que tenemos a los afros: para la música y para animar la fiesta.

Por el lado de los bonitos, sobresalen Javier Chepe Jattin y Taliana ‘Niña’ Vargas. Lindos, pero de eso de actuar, ‘pocón, pocón’. Encanta Susana Rojas, por enigmática y su actuación contenida, pero la presentan como la antagonista que no logrará el amor, por su condición de ser indígena.

Lo tierno, chistoso y amable, que nos recuerda cuando en Colombia hacíamos buenas comedias caribeñas, como Caballo viejo, viene por parte de Carlos Muñoz, Margalida Castro, Consuelo Luzardo, Florina Lemaitre, Lorna Cepeda y Bruno Díaz. Con estos actores recordamos cómo el Caribe en televisión era divertido, amable y buena onda. Estos actores marcan otro estilo al de la ‘nueva ola’ del griterío y de la chacota como comedia costeña.

Chepe fortuna no es homenaje a los costeños, es todo lo contrario: una guasa ofensiva contra sus modos de vivir, reír y cantar. Chepe fortuna no es comedia, pues no produce risas, sino rabia. Chepe fortuna es una historia donde todo es exagerado: las actuaciones, los chistes, los colores, las reinas, los pobres, las músicas, lo Caribe… Y es que, en Colombia, la comedia es sobreactuar-exagerar-gritar, porque nuestros modelos narrativos son los cuenta-chistes y la montadera-viveza nacional.

Tal vez, Chepe fortuna sea una burla de lo Caribe o un griterío aburrido, pero es por eso que tiene rating. Porque el rating llega cuando se permite que el público se relaje y la pase bien, sin tanta pensadera. Porque del humor inteligente poco nos gusta y del chiste flojo sí estamos hechos los colombianos.

Chepe fortuna tiene rating y debo estar equivocado. Tal vez nos gusta ser así, esa es nuestra risa nacional. ¡Y esto lo escribió un cachaco que tiene otra versión de lo Caribe!

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