El plan de las bibliotecas

El plan de las bibliotecas

09 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

El jueves pasado, Jorge Orlando Melo escribió una columna sobre la importancia de las bibliotecas para mejorar el nivel de la educación en el país, y hace este comentario: “Hace ocho años, el Gobierno puso en marcha un proyecto que ha sido al mismo tiempo muy exitoso y muy frustrante: el Plan Nacional de Bibliotecas. Hoy, todos los municipios colombianos tienen una biblioteca decente. Pero desde que dejó el Ministerio de Cultura María Consuelo Araújo, el plan perdió algo del entusiasmo que necesitaba para seguir creciendo y, aunque se siguieron abriendo más y más bibliotecas, la magia original se desvaneció: las bibliotecas no se han actualizado, no se catalogaron los libros que tenían, ya nadie habla de las tertulias, de los amigos de las bibliotecas y de las mil maneras de hacer que los niños de las escuelas vayan a ellas”.

La mirada de Melo no es del todo justa con el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas. Cuando se hizo el primer diagnóstico, en el año 2002, se encontró que más de 300 municipios no tenían biblioteca de ningún tipo y otros tantos tenían bibliotecas abandonadas e inútiles. Entonces, se decidió apostarle a la cobertura. Esa es la meta que el Plan cumplió este año al dotar al 100 por ciento de los municipios del país. Ahora, como reconoce Melo que sucede con la educación, debe apostarle a la calidad. Y calidad en bibliotecas es actualización de colecciones y catalogación, pero es también bibliotecarios formados, promoción de lectura, nuevas tecnologías y participación ciudadana. Esto requiere coordinación, información y, desde luego, financiación para que sea sostenible.

En eso se ha venido trabajando. Además de la cobertura, se ha buscado fortalecer la estructura que permita la sostenibilidad y crecimiento del Plan. Hoy existe una red organizada de bibliotecas en todos los departamentos y un marco de política nacional establecido en la Ley 1379, de bibliotecas públicas. Un plan de esta magnitud e importancia para el desarrollo educativo y cultural del país, en el que se han invertido tantos recursos y esfuerzos, no puede depender del entusiasmo de una administración. Tiene que responder a una política seria a nivel nacional, arraigada y sostenida en lo local.

En todo lo demás se ha avanzado, aunque falte aún mucho por hacer. Se han fortalecido las colecciones de las bibliotecas dotadas en los primeros años; los bibliotecarios han recibido una capacitación básica, pero no suficiente, y por ello se están gestionando programas con el Sena y diplomados con tres universidades, que este año formarán a cien bibliotecarios; quedará también montado un sistema de indicadores que permita medir el desarrollo de la red bibliotecaria; las bibliotecas fuertes y despiertas, que las hay, tienen programas de promoción de lectura, tertulias literarias –este año dedicadas al Bicentenario, con una excelente colección del libros–, programación de cine, talleres de escritura, blogs participativos; se ha trabajado en cárceles y con comunidades rurales e indígenas en la creación de bibliotecas que se adapten a sus culturas y necesidades, y se han dado pasos importantes para construir alianzas para el desarrollo y apropiación de la tecnología digital.

Estoy de acuerdo en que para que toda esta maravilla se sostenga a largo plazo es necesario el entusiasmo de las administraciones, pero, sobre todo, una política para el desarrollo de una cultura en la que los libros, la lectura y el acceso a la información sean bienes valorados como esenciales por las comunidades y como derechos por el Estado. Esperamos que el esfuerzo por sacar adelante la Ley de Bibliotecas contribuya a ello. Esperamos que permita ejercer la vigilancia necesaria para que las bibliotecas no se cierren ni se despida a los buenos bibliotecarios.

La magia del Plan hoy se da en los municipios, resguardos, cárceles y pueblos. A las administraciones les corresponde la tarea, menos visible pero necesaria, de hacer que esa magia siga siendo posible.

* Directora de la Biblioteca Nacional

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