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Proyecto para no oyentes ‘agoniza’ por falta de recursos

Proyecto para no oyentes ‘agoniza’ por falta de recursos

La visagrafía, una técnica que –según sus creadores–, es la escritura de la lengua de señas en versión colombiana, les ha permitido a niños no oyentes de la región superar la barrera que tienen para comunicarse. Esto, gracias al trabajo que desde hace 15 años realiza un grupo investigador del Instituto de Audiología de Pereira.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Sin embargo, los cuatro profesionales que trabajan en este proyecto están a punto de quedarse sin los recursos necesarios para continuar con su tarea.

La fundación de Bélgica que auspició la primera fase de la iniciativa sólo cubría una etapa de la misma, que se terminó el pasado fin de semana.

“Este es un producto para la humanidad”, asegura José Fernando Duque, uno de los integrantes del grupo, quien es no oyente, pero que puede hablar porque sabe leer los labios. Junto a él trabajan dos personas con la misma discapacidad, Édgar Medina y Jorge Enrique Castro, además de Jaime Hernández, quien no sufre limitación alguna.

“La investigación ha facilitado el descubrimiento de herramientas accesibles para que las personas no oyentes puedan superar las barreras que tienen al comunicarse”, dijo Édgar, por medio de su compañero José, quien le sirve de interprete.

Mientras que Édgar intenta hacerse entender con balbuceos, José cuenta que “el problema radica en que los niños no podían acceder a una lengua de sonidos por su discapacidad, entonces nos aferramos al simbolismo como estrategia vital, permitiendo que los niños se desarrollaran a escala humana normal”.

Édgar es el que le da vida a la visagrafía, pues es quien se encarga de hacer los dibujos que representan el lenguaje de señas. En su trabajo como docente en el colegio Francisco José de Caldas, en Santa Rosa de Cabal, pone a prueba a diario este sistema, dándoles clase a 30 niños con discapacidad cognitiva.

Los niños no logran entender el español escrito, ni algún otro idioma. Tan sólo comprenden la escritura con metodología visual, que es lo que permite la visagrafía, al reemplazar las letras del abecedario por los dibujos.

“Particularmente, los niños de la Escuela de la Palabra han evolucionado adquiriendo un aprendizaje más espontáneo y libre”, comenta Adriana Raigosa, educadora especial.

Tarea complicada El trabajo de Édgar, además de hacer de los dibujos, consiste en la descripción de los ideogramas (palabras o señas que juntas conforman un significado) y después de trasladarlos a un sistema computarizado. A sus 36 años, él es un hombre que se siente feliz y que lleva una vida normal. En su tiempo libre va al gimnasio, juega fútbol y se divierte leyendo caricaturas, en especial las de ‘Matador’.

Gracias a su formación como diseñador gráfico y a los estudios que cursó en la Escuela Normalista Superior para obtener el título de pedagogo, Édgar pudo combinar sus habilidades y darle vida al proyecto de la visagrafía, una iniciativa que hoy está a punto de morir, no por falta de talento, sino de recursos.

‘‘El problema radica en que los niños no podían acceder a una lengua de sonidos por su discapacidad, entonces nos aferramos al simbolismo como estrategia vital”.

José F. Duque, investigador del Instituto de Audiología de Pereira

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