Sobreoferta y canibalismo tienen ‘reventados’ a los diagnosticentros

Sobreoferta y canibalismo tienen ‘reventados’ a los diagnosticentros

La situación financiera de algunos de los cerca de 289 CDA que hay en Colombia les ha obligado a cerrar sus establecimientos o, lo que es peor, atenta contra las buenas prácticas en este negocio, que empezó en enero del 2007 con la entrada en vigor de la ley de revisión técnico - mecánica y de gases.

09 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Estos centros de diagnóstico, que tuvieron que certificarse para que el Ministerio de Transporte los habilitara para operar, invirtieron entre 800.000 millones y 900.000 millones de pesos en equipos e infraestructura.

“Mi empresa estimaba un retorno de la inversión en 12 o 13 años, pero al ritmo que vamos, nos tomará unos 20 años”, comenta Jorge Duque, gerente de Ivesur Colombia, empresa que tiene sedes en cinco ciudades del país y su capital proviene de inversionistas españoles.

MALAS PRÁCTICAS El gerente de Ivesur habló con PORTAFOLIO y recalcó que la sobreoferta es uno de los problemas más serios que tiene este negocio, pues a su vez hace que la competencia se convierta en canibalismo, no tanto en las tarifas, sino en quien se hace menos estricto a la hora de hacer que un vehículo pase el examen. “El premio para un usuario es que su carro pase la prueba técnico-mecánica, no importa cuánto le cueste”, comenta Duque.

Por su parte, la Asociación Nacional de Centros de Diagnóstico Automotor (AsoCDA), que reúne a unos 240 afiliados del total de centros que hay en el país, identifica 10 problemas principales para su negocio, entre los cuales se destaca también el del exceso de centros para la oferta nacional, pero deja sobre el tapete otros muy serios, como la evasión de impuestos y el fraude de documentos de algunos establecimientos, además de vulnerabilidad del certificado, precariedad del sistema de vigilancia y control por parte del Estado y limitaciones del marco legal y regulatorio para estos centros.

Incluso, el directivo de Ivesur dice que podría estarse presentando el delito de lavado de activos por parte de algunos CDA inescrupulosos debido a la ausencia de regulación de las tarifas.

“No es posible que algunos buses de transporte público de Medellín porten certificados expedidos en Urabá, a ocho horas de camino, cuando un bus de estos opera únicamente en esa ciudad”, comenta Duque, quien agrega que algunos CDA cobran 20.000 pesos por una revisión, cuando el promedio está entre 100.000 y 120.000 pesos.

Otro aspecto que afecta el negocio es la falta de conciencia de los conductores, pues tan sólo el 55 por ciento de los carros particulares y de servicio público tiene certificado

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.