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Variaciones de fondo

Variaciones de fondo

Cuando mañana, en horas de la tarde, Juan Manuel Santos jure defender la Constitución y asuma la Presidencia de la República por los próximos cuatro años, terminará una era única en la historia de Colombia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Y es que más allá de las promesas de continuidad entre la administración de Álvaro Uribe y la que llega, el cambio de estilo será profundo como ya lo insinúa la designación del nuevo gabinete, el llamado a la unidad nacional o el anuncio de acabar con los Consejos Comunales regionales de cada fin de semana.

Pero las verdaderamente importantes serán las variaciones de fondo. Estas conciernen las prioridades de un Gobierno que comienza su mandato con angustias diferentes a las que encontró Álvaro Uribe en agosto del 2002. Si hace ocho años el tema que más les preocupaba a los colombianos era el de la seguridad, ahora los asuntos económicos encabezan la agenda. De ahí el énfasis en la ‘prosperidad democrática’ que reúne una serie de estrategias encaminadas a hacer que el país tenga un nivel de ingreso muy superior al actual y que este quede mejor repartido.

A su favor, el nuevo inquilino de la Casa de Nariño encuentra una economía relativamente en calma. Como lo han revelado los pronósticos de los analistas, el crecimiento en el 2010 debería acercarse al 5 por ciento, gracias al repunte de la demanda interna, al auge de la minería y el petróleo, y a la cosecha cafetera que –combinada con excelentes precios internacionales– mejorará la situación de medio millón de familias. Ese viento a favor ha permitido que baje la presión en el mercado laboral y aumente la proporción de empleos formales, a pesar de que la tasa de desocupación sigue en niveles cercanos al 12 por ciento.

Lo anterior no quiere decir que no existan urgencias. En el frente cambiario, por ejemplo, la fuerte apreciación del peso impone la necesidad de adoptar decisiones y comprometerse con políticas que le envíen señales claras a un mercado particularmente volátil, en el que hay síntomas de especulación. Eso para no hablar de las peticiones de algunos sectores exportadores que aspiran a recibir ayudas directas, pues alegan estar en peligro de desaparecer.

Por otra parte, también hay una emergencia en el campo de la salud. Si bien una ley aprobada en la pasada legislatura hizo permanentes una serie de impuestos temporales que ayudan financieramente, los problemas de fondo continúan. El principal de todos es que el sistema es insostenible y constituye una verdadera vena rota que pone en riesgo la salud fiscal del país. Sin desconocer que el objetivo de asegurar a toda la población es loable, los beneficios globales deben ser razonables y responder a la capacidad económica del Estado, al tiempo que se persiguen la corrupción y el despilfarro.

La lista continúa con el tema tributario. A pesar de los esfuerzos recientes en favor de la austeridad, el saldo en rojo en las finanzas públicas es amplio y limita seriamente el margen de maniobra de la nueva Administración.

Además, el uso de las vigencias futuras para financiar las obras de infraestructura o las contingencias fiscales que podrían volverse realidad, hacen necesaria la búsqueda de recursos para que el Gobierno tenga iniciativa. De tal manera, no parece haber más salida que la presentación de un proyecto de ley al Congreso que permita aumentar los recaudos de impuestos y que consistiría en la eliminación de exenciones y deducciones, ya que la promesa de campaña de no incrementar tarifas se mantiene.

A estos tres frentes, hay que agregarles las medidas orientadas a despejarle el camino a las cinco locomotoras que constituyen el eje del programa de Santos y que son infraestructura, vivienda, agro, minería e innovación. Así ocurre con las normas que buscan impulsar la creación de empleo o la formalización de la fuerza laboral. También pasa con las disposiciones que permitirían acelerar la extinción de dominio de las tierras incautadas a los narcotraficantes y que servirían para impulsar un programa de distribución de parcelas sin precedentes en el país.

Hay que agregar, claro está, las prioridades de siempre, pero no queda duda de que el plato fuerte del Gobierno que empieza mañana es el económico, una prueba más de que los cambios que vienen son más de fondo que de forma

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