Secciones
Síguenos en:
Ante la transmisión de mando

Ante la transmisión de mando

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

La transmisión de mando, el próximo 7 de agosto, de Álvaro Uribe Vélez a Juan Manuel Santos Calderón se enmarca dentro de los preceptos democráticos y constitucionales, con el cálido y arrollador olor a muchedumbre de la consulta electoral. Culmina un período de ocho años, excepcional en nuestra historia, y empieza otro de cuatro, ambos con sólido respaldo en las urnas.

La transferencia de poderes se realiza sin colisiones ni forcejeos, como episodio natural en la vida institucional de la república. Como oportunidad de remozamiento, pero también de afianzamiento de los valores fundamentales inherentes al Estado Social de Derecho.

Nadie desconocerá el legado de la seguridad democrática, aunque en diversos puntos se disienta de sus logros o se les discuta. La recuperación del monopolio de la fuerza por la autoridad legítima se tradujo en efectividad de los derechos que la violencia criminal había conculcado. Focos localizados restan, pero el panorama y el horizonte son distintos, mucho más favorables y seguros. Por virtud del empeño del presidente Uribe, la nación se ha ido rescatando de la barbarie y de la perspectiva atroz de perder sus libertades y garantías, bajo el imperio cruel y sin escrúpulos de las armas ilícitas, en asocio de doble signo con el negocio nefando del narcotráfico.

No por casualidad ha contado con permanente apoyo popular. Sus expresiones lo llevaron, incluso, a desgastarse en la brega frustrada por una nueva reelección, lo mismo que a embarcarse en una disputa perturbadora con las cortes de Justicia. El acatar de inmediato la sentencia adversa a un tercer período presidencial lo honra en su respeto implícito a la separación de poderes en el seno del Estado. Ninguna duda cabe sobre su pasión de mando que con la de servir, según su leal saber y entender, se confundía. Se complació en ejercerlo a fondo y aun en detalle, con dedicación constante.

A Juan Manuel Santos le ha correspondido el honor de sucederlo con la mayor votación de la historia. Tan claro mandato lo compromete a responder con actuaciones y hechos a la confianza que tan caudalosamente se le deposita.

La suerte del país queda en buenas, experimentadas y probas manos. Suyas serán, en adelante, la autoridad, la responsabilidad y las funciones presidenciales.

* * * * Todas las encuestas coinciden en señalar el desempleo como la más grave carencia del país, dada la falta de ingreso vital de millones de compatriotas. Los altos índices de crecimiento económico en la época de prosperidad no consiguieron reflejarse en más puestos de trabajo y, por tanto, en menos miseria o en posibilidades de reducir la pobreza por medios distintos de los de simple asistencia.

Reciente informe del PNUD demuestra cómo se propaga en América Latina y cómo esta región ha llegado a albergar la mayor desigualdad del planeta.

Definitivamente, las exenciones tributarias no han contribuido a corregir esos flagelos. Menos los socialmente dañinos pactos de estabilidad impositiva a disposición de las altas cumbres. Con el agravante de que situaciones de otro orden conspiran contra la creación de empleo.

Tal el proceso de apreciación del peso colombiano. Preocupa saber que viene siendo en la actualidad la más alta y acelerada del mundo. En efecto, en lo corrido del año, hasta el 30 de julio, ha sido del 9,87 por ciento, con grave perjuicio para la producción nacional, en competencia con la foránea en los mercados del exterior y también en el interior. De continuar al mismo ritmo o de acentuarse según las trazas que lleva, el desempleo correría el riesgo de multiplicarse. Sería la precipitación de la enfermedad holandesa con todos sus perjuicios.

Para evitarla, habría que tomar prontas medidas, sin encerrarse en la ortodoxia. Las hay de diversa modalidad para contemplar lo que está ocurriendo y, si fuere el caso, para regular el ingreso del llamado capital golondrina. Sin excluir el impuesto a las exportaciones de la minería, propuesto por José Antonio Ocampo, al sobrepasarse determinado nivel de precios

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.