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No todos hacen leña

No todos hacen leña

Ese refrán que afirma que ‘del árbol caído todos hacen leña’ fue recordado por algunos analistas ayer, cuando se conoció el comunicado según el cual la colombiana Ecopetrol y la canadiense Talisman habían acordado comprar por un valor de 1.900 millones de dólares la totalidad de las acciones de BP Exploration Company (Colombia).

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Tal es el nombre que tiene la subsidiaria local del conglomerado energético con sede en Londres, que lucha por su supervivencia después del desastre que significó el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, ocurrido en el golfo de México a mediados de abril.

Como es bien sabido, el vertimiento de petróleo ocasionado por la explosión en el pozo Macondo es una de las mayores tragedias ecológicas en la historia de la humanidad. Aunque la emergencia ya fue contenida y el sellamiento definitivo del campo submarino está en marcha, los expertos calculan que el derrame de crudo asciende a unos 4,9 millones de barriles, de los cuales apenas 800.000 pudieron ser recuperados. Eso implica enormes daños contra la flora y la fauna de una vasta zona costera estadounidense, lo que ha generado cuantiosas demandas y multas, ya sea de personas que han perdido su empleo o de entes gubernamentales que consideran que falló la seguridad.

Los procesos en contra son tantos que BP tiene un estimativo de costos que supera los 32.000 millones de dólares, una suma que equivale a lo que produce Costa Rica en un año. De hecho, la empresa que hasta hace cuatro meses era la petrolera con mayor cotización en las bolsas de valores del mundo, ya registró una pérdida contable de 16.900 millones de dólares en el segundo trimestre del 2010. Por tal motivo, su única posibilidad de evitar la quiebra es vender parte de sus activos, un proceso que comenzó a finales de julio y que rindió su primer fruto cuando la estadounidense Apache aceptó pagarle 7.000 millones de dólares por parte de sus operaciones en América del Norte y Egipto.

Ahora tiene lugar el negocio en Colombia, al cabo de una puja en la que participaron 14 postulantes, siendo triunfadores Ecopetrol y Talisman, que ahora poseerán el 51 y 49 por ciento de la filial de BP, respectivamente.

Esta incluye participación en cinco campos productores en cuatro contratos de asociación con 60 millones de barriles de reservas, acciones en cuatro oleoductos diferentes y un par de bloques exploratorios ubicados en el Caribe, cerca de Cartagena. Si bien la transacción fue bien vista por la bolsa de valores, como lo prueba el salto de más de 3 por ciento en la cotización de la petrolera de mayoría estatal, no faltaron quienes consideraron que se había acordado un precio muy alto.

Y es que según una regla de tres simple, el valor pagado por cada barril recuperable fue de 32 dólares, cuando el referente internacional es de algo más de 19 dólares. Sin embargo, dichas cuentas son incompletas, pues cualquier conocedor de la actividad energética sabe que uno de los cuellos de botella más importantes que existe en Colombia es la falta de capacidad de transporte, un motivo por el cual haber adquirido una participación en 1.600 kilómetros de oleoductos y 400 de gasoductos es una decisión estratégica importantísima. Dicho de otra manera, si no se hacen las inversiones a tiempo, el aumento en la producción petrolera del país puede ser difícil de llevar de los yacimientos al puerto, pero ahora es claro que el crudo que se podría quedar enterrado no será el de Ecopetrol.

Lo hecho sirve, además, para que la compañía mantenga su propósito de llegar al millón de barriles diarios en el 2015, ya que a los 589.000 registrados en el primer semestre habrá que agregarle la participación en los 24.000 que bombea BP. Falta por supuesto un buen tiempo para persistir en la consecución de la meta, pero después del informe de resultados a junio, cuando las ventas crecieron 40 por ciento, hay un clima general de optimismo.

Irónicamente, el único nubarrón que se insinúa en el horizonte está asociado a un posible cambio en la presidencia de la empresa, debido a la llegada del nuevo Gobierno. Ojalá que no sea así, porque si algo demuestra la transacción anunciada ayer, es que las dinámicas en el mundo de los negocios y en el de la política no coinciden, y normalmente funcionan mejor cuando van por aparte

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