Cómo prevenir el suicidio

Cómo prevenir el suicidio

Cada dos días un menor se quita la vida en Colombia. Esta es una estadística aterradora que nos obliga a pensar en qué podemos hacer padres, educadores y aquellos en contacto con los jóvenes.

01 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Cada vez que un niño o un joven recurre al suicidio, está hablando por muchos que podrían intentarlo para solucionar dificultades y desesperanzas.

Debemos estar atentos y no esperar a que ocurra algo extremo para prestar atención a los conflictos.

Frente a esta realidad encontramos otra estadística alentadora, pero que requiere mayor compromiso: el 85 por ciento de los suicidios son prevenibles. Por esta razón, es urgente conocer sobre el tema y saber cuáles factores lo desencadenan. Hay que desmitificar creencias erróneas, como que quienes deciden suicidarse son cobardes y sólo lo hacen para llamar la atención.

En muchos casos, el suicidio es el último paso de una depresión severa, que puede aparecer tras la pérdida de un ser querido, la separación de los padres, una ruptura amorosa o la separación de amigos o compañeros de clases. También por acumulación de sucesos de poca intensidad, como ser víctima del acoso, las burlas o los maltratos físicos de compañeros.

El suicidio puede presentarse también como resultado de una enfermedad física o mental o por estrés psicológico.

La depresión es un trastorno que puede ser tratado con éxito si se descubre a tiempo. Corresponde a los médicos y a los psicólogos detectar los cuadros de depresión, y a los padres o educadores conducir al joven a un especialista si creen que puede estar en esta situación.

El acto suicida se relaciona también con vacíos emocionales, como sentirse frustrado, inseguro, temeroso o solo. Estas carencias se pueden representar mediante conductas disociales o agresivas, una rigidez extrema o falta de interés por las cosas que lo rodean. Sin embargo, en ocasiones los jóvenes no demuestran lo que sienten.

Existen factores que previenen el suicidio y es allí donde padres, maestros, amigos, familiares, colegios y medios deben actuar: crear una red afectiva es la mejor estrategia.

Hoy los niños viven muy solos, necesitan amor y un entorno sin maltrato ni violencia. Si un joven tiene una autoestima fortalecida, se ama y valora a sí mismo y encuentra que su tristeza es contenida y es acogido cuando se siente desolado, tiene menos probabilidades de suicidarse.

La buena comunicación y la confianza familiar pueden permitir que cuando alguno de sus miembros tenga ideas suicidas las pueda expresar sin temor a no ser escuchado. Es clave interpretar a tiempo frases como “no vale la pena nada” o “no tiene sentido estar aquí” y prestar atención a conductas como el aislamiento, el consumo de alcohol, drogas u otras sustancias adictivas, y los trastornos del sueño y el apetito.

Como colombianos tenemos el desafío de forjar una sociedad solidaria, que acoja a todos sus niños y jóvenes y les brinde ilusión, esperanza y ganas de vivir.

inteligenciafamiliar@gmail.com

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