Secciones
Síguenos en:
FUE EL PICO BAJO DE LA CURVA : GONZÁLEZ

FUE EL PICO BAJO DE LA CURVA : GONZÁLEZ

Nada había sido normal el miércoles para la selección Colombia. La alegría habitual del grupo se esfumó como por encanto en medio de ese bochorno que se destapa tras las ventiscas. Se pasó la noche en Tuluá para evitar el desgaste del viaje. Pero cuando se llegó al estadio, el bus tuvo que darle cinco vueltas al escenario y la angustia galopante empezó a rondar.

Colombia solicitó el camerino con antelación. Y cuando fue a entrar, encontró que estaba ocupado. Por aquello de las cabalas, Argentina y Brasil sostuvieron roces preliminares a su partido, porque las dos delegaciones querían ese mismo camerino.

Total, a Colombia le tocó instalarse en uno de los auxiliares. Para quienes han vivido de cerca el fútbol, su entorno, tales accidentes resultan fatales. Increíble pero cierto, todavía a finales del siglo XX.

La modorra, que ya invadía a la selección, fue más latente en la calistenia. El calor humano, la mamadera de gallo , los gritos que desfogan la ansiedad, los rasgos de alegría que generalmente identifican a este grupo de muchachos, desaparecieron. Una sensación rara en el ambiente.

No sé. Inexplicable que la nota se le haya bajado de esa manera. Pocos gritaban, pocos aplaudían, se movían sin ganas en el calentamiento. Estaban como idos , decía la nutricionista Rocío Gámez.

Para Rafael Corrales, el asistente del técnico, la desconcentración tenía otra razón: Cuando se habla de plata, todo el mundo cambia. No es lo mismo porque la mente se vuelve una calculadora, más aún en muchachos de esta edad que acaso saben lo que es un salario .

Se refería al premio que se ha ofrecido: un millón de pesos a cada uno por la clasificación al Mundial del Japón. Y uno más si se gana el título.

Ha sido un tema polémico a través de los tiempos. Las reacciones a esos premios son bien distintas: hay quienes se crecen, adquieren otra dimensión por la fuerza interna extra que emerge por la misma lucha contra la pobreza. Pero igual, están aquellos que en lugar de concentrarse en ese reto, se pierden en ese mundo de fantasía, el de los sueños porque, al fin, tienen dinero para disfrutar.

Es que se escucharon preguntas como estas en la concentración: Qué haría usted con dos millones de pesos? Unos hablaron de comprar ropa, otros de entregarla a sus padres, algunos de construir un segundo piso, varios de tomar una parte para viajar y ninguno dijo que la reservaría para estudiar.

También podía ser el limbo de las sensaciones: entre el elogio y la tensión por responder. Eso quema. Más aún en los jugadores que, siendo titulares, descansaron el domingo y vieron desde la tribuna la mejor presentación del conjunto. Sintieron que no eran tan titulares como se creían.

Por qué tanta imprecisión e indecisión en Bolaño y Vega? Por qué Ciciliano se recostó pasivamente en el costado izquierdo, sin hacer presencia? Por qué la instrascendencia de Francisco Javier Díaz? Por qué esa desesperada solicitud de Jaider Molina de que le tiraran centros y centros? Germán Basílico González, el técnico, no quiere apartarse de lo estrictamente futbolístico: Todos los equipos del mundo tienen una mala presentación en torneos cortos. Es normal, porque nadie puede sostener un mismo ritmo, un pico alto de rendimiento en una serie de siete partidos. El de Colombia fue el miércoles ante Chile. Conozco el grupo y se que van a levantar ante Argentina .

Al final una última reflexión que dejó escurrir Rafael Corrales mientras se colocaba una bolsa de hielo en la cabeza, que estuvo a punto de estallar cuando un bloque de hielo lanzado desde la tribuna por poco lo deja groggy: Tuluá no es plaza para una selección Colombia.

Lo siento, pero es la verdad. Apoyaron más a Brasil en su juego contra Argentina que a Colombia. Parecíamos visitantes porque silbaron al equipo. Aquí nunca jugamos bien, ni en la etapa previa ni ahora, porque la gente no respalda. Recordemos aquel partido con Venezuela que se ganó, pero sin mayores adornos .

La muchachada estaba triste, a algunos se les alcanzó a deslizar por el rostro una lágrima. Nadie quería partir la torta para celebrar el cumpleaños de Luis Carlos Oliveros. No había ganas.

Nos retiramos y, por conveniencia y para darnos ánimos, preferimos escoger la explicación de Germán Basilico González. Y usted?.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.