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El alma de Carlos Gardel sigue viva

El alma de Carlos Gardel sigue viva

Leonardo Nieto es como si fuera paisa, pero nació en Argentina hace 83 años; llegó a Medellín para conocer el lugar en el que su ídolo, el cantante argentino Carlos Gardel, había perdido la vida, y se quedó.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Ahora que se conmemoran los 75 años de su muerte – el 24 de junio de 1935, en una colisión de dos aviones en el campo de aviación de la ciudad–, Nieto, que nunca abandonó a Medellín desde que llegó hace medio siglo, es reconocido como el hombre que más ha aportado para mantener viva la memoria del ‘Zorzal Criollo’.

Desde que tiene uso de razón y por influencia de las mujeres de su familia, se sintió atraído hacia la música de Gardel, a quien en su casa llamaban ‘El Gordito’. “La fuerza de su voz, mezclada con el baile y la pasión que ponían mi madre y mis hermanas, era algo hermoso”, recuerda.

Cuando llegó a ver el lugar que se llevó a su ídolo, había en la capital de Antioquia cierto apogeo de gauchos que la reconocían como suya, por la facilidad para encontrar sitios donde oír las melodías gardelianas.

“El gusto por Carlitos nos fue uniendo a un grupo de admiradores y de allí nació la necesidad de expandir su recuerdo hecho canto”, asegura.

Recuerda que el día en que murió ‘El Gordito’ su familia lloró frente a la radio y ahí supo que alguna vez visitaría Medellín. Nunca conoció a su ídolo, pero al igual que sus amigos paisas enamorados del tango, sabe la hora exacta de su muerte, el nombre de quien hizo el levantamiento, las joyas que lucía ese día, el momento de abordar el avión que lo iba a llevar a Cali y todo su recorrido artístico.

Por eso, y por la gran fanaticada que el argentino tenía en Medellín, decidió abrir el café Versalles, en 1961. Se inspiró en los cafés literarios de Buenos Aires y lo adornó con recortes de prensa y fotos alusivas al cantante.

Con el tiempo, se volvió un ‘santuario’ donde grandes personajes amantes y conocedores del tango, como el escritor Manuel Mejía Vallejo, iban a pasar las tardes. Hasta Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato estuvieron en el que, hoy, es un lugar infaltable para el visitante de Medellín.

Luego, el 14 de febrero de 1973, fundó la Casa Gardeliana, en el barrio Manrique –tanguero por excelencia–, donde guarda varios recuerdos de Gardel, como acetatos, maletas y fotografías.

“La idea es solidificar la memoria de Gardel, no sólo porque fue en Medellín donde murió, sino porque durante estos años ha representado un género y porque así como aquellos amigos que lo conocieron ya no están, nosotros, sus admiradores, pronto partiremos también. Queremos que la memoria y el amor por esta música no se pierda”, sentencia Nieto.

Esta casa museo se convirtió en una embajada artística en Medellín, en una época en que la ciudad se jactaba de ser muy tanguera, por lo que se dio el lujo de recibir a los más grandes artistas de Argentina y Uruguay.

Con sus amigos, Nieto creó la Asociación Gardeliana de Colombia. Entre ellos están el estudioso del género Hernando López Parra, el argentino radicado en Medellín Leopoldo Barrionuevo –quien donó la estatua de Gardel en Manrique– y Javier Ocampo, propietario de la Casa Cultural del Tango Homero Manzi.

Todos promueven a Gardel, como si fueran mánagers póstumos.

Y todos creen, sin duda, que el hecho de que Carlos Gardel falleciera en Medellín refuerza el cariño que los paisas le tienen al tango.

Luego de un año de creación de la Asociación para proteger todas las manifestaciones del tango, Nieto sigue convencido de la importancia de crear el patrimonio de Gardel, pues para él, “fue un hombre que todo lo hizo bien, que quiso integrar al pueblo, pues siempre nos hablaba de ‘hermanos latinoamericanos’; por eso, desde entonces, es quien nos marca la ruta”, culmina.

Un paseo en honor al ‘Zorzal Criollo’.

La Casa Gardeliana ofrece el recorrido permanente denominado ‘Tras las huellas de Gardel’. Grupos de cinco a 20 personas parten del aeropuerto Olaya Herrera, donde un guía explica las hipótesis de la muerte del cantante junto a algunos de sus músicos, cuando el avión en que viajaba chocó con otro aeroplano a punto de despegar.

De allí van al Patio del Tango, un bar antiguo y con sabor arrabalero, y luego, al Museo Cementerio San Pedro, para un recorrido musicalizado con violín y flauta en el lugar donde estuvo seis meses el cuerpo de Gardel. El paseo termina en la Casa Gardeliana con vino, churrasco y presentaciones artísticas.

Festival Internacional del Tango.

Con el nombre ‘Gardel nunca se ha ido’, el IV Festival Internacional de Tango Ciudad de Medellín (del 24 al 27 de junio) hará un homenaje con cantantes, músicos, bailarines y especialistas en Gardel. La Casa Museo Pedro Nel Gómez expone ‘Gardel: imaginarios de ciudad’, un recorrido por los lugares donde a diario se oye la voz del ‘Zorzal Criollo’. Hoy habrá dos actos de conmemoración: uno es a las 2:30 p.m., en la plazoleta que lleva el nombre del cantante en el Aeropuerto Olaya Herrera, y el otro es a las 3 p.m., en la Avenida Carlos Gardel.

INFORMES: WWW.MEDELLIN.GOV.CO

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