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Aruba vive en un domingo eterno

Aruba vive en un domingo eterno

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Sin embargo, sus habitantes, unos 107.000 (entre locales y de otras 96 nacionalidades), saben que el turismo es su principal fuente de ingresos –casi el 80 por ciento– desde mediados del siglo 20 y que la belleza de sus playas, especialmente las ubicadas en las zonas occidental y sur, son uno de los principales atractivos del lugar, a donde llegan aproximadamente 650.000 turistas al año.

Una cifra que el ministro de Turismo de Aruba, Otmar E. Oduber, quiere subir, buscando la llegada de visitantes de sitios tan lejanos como Japón.

“Trabajamos todos los días para estar un paso adelante de los otros lugares turísticos del Caribe”, dice.

El camino lo hacen en gran parte sus playas (entre las principales, Hadicurari, donde se practica windsurfing, y Palm Beach), con su marca: ‘Una isla feliz’.

Es que parece que la felicidad reinara en todos y cada uno de sus habitantes, que, como mínimo, hablan cuatro idiomas (papiamento, el local; holandés, español e inglés), y a través de cualquiera de estas lenguas dan la información que se necesita.

Y que cuentan al llegar al faro (construido entre 1914 y 1916), que este no está abierto al público porque un hombre, decepcionado de su esposa, le pidió permiso al vigilante para subir hasta el final –unos 30 metros– y se lanzó al vacío. Eso fue en la década de los años 20 del siglo pasado.

“El faro fue cerrado inmediatamente, para evitar otra tragedia”, dice Francis Jacobs, guía, quien agrega que su construcción se hizo porque un barco, llamado ‘California’, se hundió al llegar. “Al parecer, es el mismo ‘California’ que nunca llegó a auxiliar al ‘Titanic’, estando a sólo 10 millas de la tragedia. Eso, al menos, han arrojado algunas investigaciones”, añade.

Donde está el faro hay un restaurante de comida italiana de alto nivel, uno de los más de 300 de la isla, donde se come muy bien, especialmente en los lugares especializados en platos de mar.

Y en la noche, aunque la rumba no es tan larga (salvo los viernes y los sábados) hay sitios que ofrecen fiesta anglo o latina, según se prefiera, así como tragos, importados en su mayoría, y cocteles. Por sus playas transitan turistas que hablan diversas lenguas y famosos que pasean tranquilamente, sin nubes de escoltas. Incluso, cuentan en la isla que miembros de la familia real holandesa (Aruba es territorio separado de los Países Bajos) viajan una vez al año y se alojan en uno de los principales hoteles donde ni siquiera piden la gran suite ni privilegios.

Aruba es un paraíso donde siempre parece domingo; en el que la arena de las playas es tan fina que los pies se hunden; donde el mar es tan claro que esa misma agua es tratada para el consumo humano; donde los peces de colores nadan a su lado, y donde, incluso, la última luz del Sol en el mar, todas las tardes, es un motivo para celebrar la vida.

*Por invitación de la Oficina de Turismo de Aruba.

SI USTED VA.

Desde Colombia se puede viajar a Aruba diariamente y directo vía Avianca (hora y media de vuelo).

También hay un vuelo de Aires que sale de Barranquilla. Por Copa se llega, también a diario, vía Panamá.

El costo de los pasajes, con alojamiento y alimentación, tres noches, cuatro días, va desde 647 dólares. Sólo con desayuno (otra buena opción, pues hay muchos restaurantes), desde 329 dólares.

Más información, www.aruba.com.

para tener en cuenta.

Desde 1986, Aruba es un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos (Holanda) y tiene su propio gobierno, conformado por un Parlamento y un consejo de ministros. El gobernador es nombrado por la reina Beatriz.

Su área total es de 180 kilómetros cuadrados por 9 kilómetros de ancho. La temperatura es de 28 grados.

Tiene siete distritos: Oranjestad, Noord, Paradera, St. Cruz, Savaneta, San Nicolás y Dakota.

Su nivel de vida es del primer mundo y el salario mínimo, de 800 dólares mensuales en promedio.

La moneda local es el florín, muy parejo con el dólar. Este último lo reciben en todos los lugares.

Los hoteles tienen tarifas que oscilan entre los 150 y los 600 dólares la noche, si decide viajar sin ningún tipo de plan.

En los restaurantes se consiguen platos (de todas las tendencias culinarias) desde los 15 dólares. En la isla, el conocido ‘corrientazo’ colombiano cuesta unos 7 dólares.

Entre las próximas actividades que se realizarán figuran: Festival de Jazz del Mar Caribe (8 y 9 de octubre) y Regata de Catamarán (12 al 20 de noviembre)

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