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De lectura obligatoria

De lectura obligatoria

Dentro de los muchos papeles que serán entregados por la administración Uribe cuando llegue la época del empalme, hay un documento que debe ser de lectura obligatoria para los integrantes del equipo económico del nuevo Gobierno. Se trata del Marco Fiscal de Mediano Plazo, un informe que sale a la luz cada doce meses y cuya más reciente versión fue remitida el martes pasado por el Ministerio de Hacienda al Congreso, en cumplimiento de un mandato establecido en la Ley 819 del 2003. El reporte, de 278 páginas de extensión, no se distingue precisamente por su fácil lectura ni por el uso de figuras literarias, pero da una visión muy útil sobre la situación y las perspectivas de las finanzas públicas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Eso es fundamental, pues si bien es cierto que el éxito en la gestión de quien esté a cargo del Poder Ejecutivo a partir del 7 de agosto va a estar condicionado por varios factores, el del dinero es el más importante. Pasada la época de las promesas electorales, viene ahora la dura realidad de gobernar, algo especialmente difícil en un país como Colombia en donde abundan las urgencias y faltan los recursos.

En tal sentido, el Marco Fiscal muestra que la situación dista de ser holgada, sin desconocer que, con el transcurrir de la década, la cada vez más notoria bonanza petrolera y minera impactará positivamente las arcas públicas. Pero esa eventualidad no disimula que el saldo en rojo del Gobierno Central ascenderá a 23,2 billones de pesos este año y a algo más de 22 billones el próximo, cifras que equivalen al 4,4 y al 3,9 por ciento del Producto Interno Bruto, respectivamente.

Dicho faltante difiere del que tienen Grecia, España o Estados Unidos, en donde la situación a la hora de equilibrar las cargas es mucho más angustiosa. No obstante, como a todos los países no se les mide con el mismo rasero, es aconsejable que la brecha en Colombia sea menor. Ese es el propósito que queda claro en el informe del martes, ya que sin desconocer las críticas recibidas por su largueza a la hora de comprometer fondos u otorgar beneficios tributarios, la Casa de Nariño ha tratado de mantener las cosas en orden. Así ocurrió a comienzos del 2010 cuando tuvo lugar un recorte de 5,8 billones de pesos en el presupuesto de gastos.

Sin embargo, bajo las condiciones actuales el margen de maniobra es reducido, por lo cual una propuesta para ampliarlo tiene que desembocar necesariamente en generar nuevas fuentes de ingreso para el fisco. Una posibilidad es ordenar el marco impositivo, recortando algunos gravámenes y subiendo otros, tal como han recomendado los técnicos en el asunto. También está la opción de disminuir o eliminar descuentos o exenciones que, tan solo en el caso del impuesto de renta, tuvieron un costo fiscal superior a los 8 billones de pesos el año pasado. Cerca de la mitad de esa cifra correspondió a la deducción del 40 por ciento en activos fijos reales productivos, que fue solicitada por 7.081 empresas, de las cuales 82 pertenecen al sector público y que se ahorraron 1,1 billones en el 2009.

Aunque no faltará quien diga, con razón, que el beneficio mencionado fue rebajado al 30 por ciento en la reforma que prolongó la vigencia del impuesto al patrimonio, el mensaje es que el abanico de opciones es amplio.

Por esa razón es previsible que el nuevo Congreso reciba una propuesta que coincida con la luna de miel que comenzará el próximo semestre y que muy probablemente esté orientada a recortar el déficit público.

En ese momento la dificultad radicará en convencer a los parlamentarios de que un apretón es necesario, justo cuando se anuncia la bonanza. De acuerdo con las proyecciones del Marco Fiscal, sólo en el caso del petróleo ésta le generará unos 9 billones de pesos anuales de hoy a las arcas estatales, a partir del 2012. Sin embargo, ojalá en el Capitolio se pueda resistir la tentación de echar mano de esos recursos y en cambio decidir que buena parte de la lotería minera hay que ahorrarla, ya sea en un fondo soberano o en disminuir la deuda a menos de la mitad de lo que pesa hoy. De lo contrario, el riesgo es seguir el camino de Venezuela o Nigeria, que viven de lo que extraen del subsuelo, pero sin sembrar para las próximas generaciones lo que obtienen de un recurso no renovable.

"El Marco Fiscal muestra que la realidad de las finanzas públicas dista de ser holgada, sin desconocer que la cada vez más notoria bonanza petrolera y minera impactará positivamente las arcas estatales"

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