Hombres de ‘Jaque’ y ‘Fénix’ repitieron hazaña en ‘Camaleón’

Hombres de ‘Jaque’ y ‘Fénix’ repitieron hazaña en ‘Camaleón’

“Lo primero que pensé cuando los hombres de Inteligencia me presentaron el plan que tenían en mente fue que era una locura. A medida que me narraban cómo se iba a hacer el trabajo, me lo imaginaba y me parecía imposible, pero ellos estaban tan convencidos que les di vía libre”.

16 de junio 2010 , 12:00 a.m.

El general Óscar González, comandante del Ejército, recuerda que así empezó la historia de la ‘Operación Camaleón’. La primera semana de febrero, tres de los más ‘curtidos’ coroneles de Inteligencia llegaron hasta la oficina del oficial, después de haber analizado por meses la información que tenían.

Uno de ellos había participado en la elaboración de ‘Jaque’ y se había gastado noches enteras viendo el mapa de Colombia, y recorriendo con su dedo la zona donde sabía que estaban los secuestrados en el Guaviare. Sin embargo, era como buscar una aguja en un pajar.

La clave de todo el trabajo partía del material que se había procesado desde el 2007, con la fuga del intendente de la Policía Jhon Frank Pinchao, luego las liberaciones unilaterales de las Farc y por último, el rescate de los 15 secuestrados en ‘Jaque’.

A esto se sumaba el trabajo técnico. Un hombre estuvo sin descanso escaneando y descifrando comunicaciones de la guerrilla. Era claro, las Farc mantenían a los retenidos en la misma zona: una triangulación entre el corregimiento La Paz, la cabecera municipal de Calamar y el río Inírida, en el Guaviare.

“Sin embargo eran más de 100 extensos kilómetros de selva tupida, impenetrables en muchos tramos, y con anacondas, tigrillos, serpientes, arañas venenosas y cuanto bicho raro quepa en la cabeza”, asegura uno de los hombres de la operación.

La fase final Lo cierto es que una vez hubo luz verde de hacer el trabajo de Inteligencia, cinco oficiales se dedicaron a hacer seguimientos, interceptaciones y maniobras cinematográficas que el alto mando insiste en tener en reserva.

La segunda semana de marzo, el general González habló con el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla De León y, con un plan más avanzado, le pidió el aval para pasar a otra fase. Era el momento de mover gente a la zona y hacer un primer barrido. Esa parte fue bautizada por los hombres de Inteligencia como ‘Maestría’.

La suerte estaba de su lado. Mientras desarrollaban la misión, en un ataque del Ejército a un campamento del frente primero, ‘Marcos Parrilla’, un guerrillero que quedó herido y fue auxiliado por los soldados, decidió hablar.

“En medio del arrepentimiento que mostró, pidió que se le escuchara y entregó datos importantes que se sumaron a lo que ya teníamos”, recuerda el general Padilla.

De inmediato hubo una tercera reunión entre los dos generales y el grupo de Inteligencia. Se dieron un límite de tiempo para reconfirmar información y en mayo, tras una cuarta reunión, y con los pro y contras claros, Padilla y González deciden plantearle la operación al Presidente.

“Como en Jaque, corríamos muchos riesgos, algo podía fallar. Pero no había reversa, la decisión estaba tomada y la obsesión de traer los secuestrados de regreso, no nos podía frenar”, señala Padilla.

El siguiente paso se dio en la base militar de Tolemaida. Allí, un joven coronel de las Fuerzas Especiales recibió la misión de planear la parte militar. Durante dos semanas estructuraron con los hombres de Inteligencia el ingreso a la zona, los apoyos y la evacuación de los secuestrados.

Para la misión final fueron escogidos los mejores Comandos y pilotos del Ejército, entre ellos, parte del grupo que el primero de marzo del 2008 participó en la operación contra ‘Raúl Reyes’.

Así, el pasado jueves, todos fueron concentrados en Tolemaida, pero solo 20 hombres, los que llegaron hasta el campamento la mañana del 13 de junio, sabían cuál era el objetivo final.

La información que tenían era tan precisa, que los comandos sabían el número exacto de guerrilleros que estaba en el campamento.

Luego vino el rescate y el desenlace que el país conoce. Los Comandos, soldados profesionales anónimos que siempre soñaron con un golpe de esta magnitud, ayer llegaron nuevamente a su base. Allí esperarán otra misión.

jinbed@eltiempo.com.co

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