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Rasgos curiosos, pero saludables

Rasgos curiosos, pero saludables

Una revisión de varios estudios hecha por el diario inglés Daily Mail reúne toda la evidencia disponible sobre los beneficios asociados a ciertos rasgos corporales que no siempre cuentan con nuestro cariño. Estos son algunos ejemplos:

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de junio 2010 , 12:00 a. m.

Una nariz grande Contrario a lo que podría pensarse, aquellos con una nariz de volumen generoso inhalan casi 7 por ciento menos polvo y partículas infecciosas que el promedio de las personas. Para comprobarlo, investigadores de la Universidad de Iowa crearon dos narices artificiales, una casi el doble de grande que la otra. Ambas fueron expuestas a un ambiente cargado de partículas contaminantes: “Los resultados indicaron que la de mayor tamaño dejó pasar menos partículas. Es decir, actúa como una barrera para los gérmenes”, dice el estudio.

Un trasero voluminoso Lo que para muchos es un gran atributo, para algunas mujeres puede ser una molestia. Pero lo cierto es que diversos estudios muestran que tener un trasero más grande que el promedio (cuerpo con forma de pera) se asocia a menores niveles de colesterol “malo” y más altos del “bueno”, lo que protege las arterias y disminuye el riesgo de males cardiovasculares y diabetes, según una investigación de la Universidad de Oxford.

“El tejido adiposo en la región fémoro-glútea está compuesto por células grasas más pequeñas y que reaccionan diferente de aquellas ubicadas en forma intraabdominal (y más nocivas)”, dice Víctor Saavedra, de la Sociedad Chilena de Obesidad (Sochob).

Este tejido, además, estaría asociado a hormonas que regulan el apetito y el peso.

Pelirrojos A medida que pasan los años, las canas comienzan a poblar la cabeza. Este proceso en personas pelirrojas ocurriría más lentamente. Tal ventaja, sin embargo, no sería más que una ilusión óptica, según Desmond Tobin, investigador de la Universidad de Bradford (Inglaterra). Al igual que en los rubios, las canas suelen mimetizarse mejor con el pelo rojo, lo que no pasa con quienes tienen un tono oscuro.

Los lunares Pueden ser atractivos y coquetos, pero hay quienes no los soportan. Además, su presencia, en gran cantidad, eleva el riesgo de melanoma, el más agresivo cáncer de piel. Pero un estudio del King’s College de Londres (hecho entre 900 parejas de gemelos) estableció un vínculo entre los lunares y el envejecimiento. Para eso se enfocaron en los telómeros, parte del cromosoma que determina cuánto duran las células. Sin telómeros, las células envejecen y se mueren. Se cree que el número de lunares estaría asociado al de telómeros y, por tanto, alguien con muchos lunares se mantendría biológicamente más joven.

Para Gonzalo Pantoja, dermatólogo del Centro Médico Biomer, el costo-beneficio de este rasgo es cuestionable y puede llevar a equívocos.

“Se les puede atribuir una condición de menor envejecimiento, pero en parte está dado porque las personas con lunares se deben cuidar más del sol y eso mantiene la piel más joven por más tiempo”.

Senos pequeños Las clínicas de cirugía estética están repletas de mujeres que buscan agrandar sus senos. Quizá muchas no sepan que tener senos poco desarrollados evita que sufran problemas y dolores de espalda. En cambio, una delantera voluptuosa altera la curvatura de la columna, causando dolor en el cuello o la espalda.

Una investigación de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos encontró que, previo a una cirugía de reducción mamaria, la mitad de 179 mujeres sufría de dolores de espalda. Tras la operación, sólo el 10 por ciento mantenía esas molestias.

OTRAS CARACTERÍSTICAS QUE SE DESTACAN.

Grandes orejas Que le griten ‘Dumbo’ no es cómico para quien convive con un par de grandes orejas. Pero distintos estudios muestran que éstas favorecen la recepción auditiva, sobre todo a medida que ésta se pierde con la vejez. La teoría es que las orejas ‘tamaño XL’ recolectan los sonidos con mayor eficacia. De hecho, los animales con grandes pabellones tienen un sentido de la audición más agudo.

Muslos anchos Un reciente estudio en Dinamarca reveló que las personas con muslos grandes tienen un menor riesgo de enfermedad cardíaca y muerte prematura. Al menos así ocurre si su muslo mide unos 60 centímetros de diámetro, según se observó al analizar durante 12 años a 3.000 hombres y mujeres daneses.

Quienes estaban por sobre esa cifra, tenían mayor masa muscular asociada a una actividad física constante.

Dedos gordos Es cierto que no lucen bonitos, pero sí son un buen ejemplo de la evolución humana. El estudio ‘Caminar, correr y la evolución de los dedos de los pies humanos’, publicado en el ‘Journal of Experimental Biology’, plantea que los humanos evolucionados tienen dedos de los pies más cortos, que los ayudan a desplazarse mejor. “En términos biomecánicos, dedos largos y delgados requieren de mayor energía para funcionar”, explica el doctor Ian Bezodisan, de la Universidad de Gales (Inglaterra). Además, no absorben el impacto tan bien como los dedos más cortos.

7 por ciento menos polvo inhalan las personas con nariz grande

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