EL INGLÉS, UN SUR ESPECIAL

EL INGLÉS, UN SUR ESPECIAL

El barrio Inglés entre las carreras 25 y 33 y el canal del río Seco y la calle 42 sur, en medio del Quiroga, el Bravo Páez, el Claret y el Villamayor, pertenece a una especie muy especial de sur, la de aquellos a quienes no les pasa por la cabeza irse al norte. Saben quiénes son y se sienten bien como son. Es de la misma categoría orgullosa del Santa Lucía, el Tunjuelito, el Quiroga o el Venecia. Un sur muy diferente a Kennedy, a Ciudad Berna, y, en otro nivel, a Ciudad Bolívar o al Class.

11 de marzo 1991 , 12:00 a.m.

Probablemente era de ese barrio o de otro de igual condición el hombre que decía al amigo: O que me digan si la plata del norte vale más que la del sur .

Sus casas, de una arquitectura simple, son fuertes. Los precios fluctúan entre ocho y treinta millones de pesos. Las calles se ven limpias. En todas las vías están abiertas las zanjas para las instalaciones del gas natural.

Cuenta con bancos y corporaciones de ahorro, una fábrica de muebles e innumerables negocios, naturalmente varias compraventas. Hay un cementerio hebreo, con su estrella de David sobre la puerta y un pino.

Como en todo el sur, se echan de menos los árboles. Es urgente enlucir el paisaje del río Seco, hoy muy sucio y abandodado. Si aquello se embelleciera, se lograría uno de los más lindos ambientes de Bogotá.

La junta comunal del barrio dispone de una sede como muy pocas, o ninguna, donde funcionan dos inspecciones de policía, un almacén del Instituto de Mercadeo Agropecuario (Idema) y la Registraduría del Estado Civil.

La junta tiene ahorros con los cuales obtener crédito para la construcción de un gran centro comunitario.

En el segundo piso están las oficinas de la junta, sin tapetes ni cortinas, pero confortables, y adornadas por las banderas de Colombia, Bogotá y la Acción Comunal. El propio presidente, Mardoqueo Rincón Guzmán, es un ejemplo de atildamiento: traje impecable y corbata.

Rincón señala estas necesidades principales: La restauración de las dos concentraciones escolares, la Mater Admirábilis y la Reina Isabel II; la repavimentación de la carrera 31 y la calle 40; el reparcheo en todo el barrio; la recuperación del canal; y el mejoramiento de la entrada por Matatigres, cuya presentación es deplorable. Y hace una propuesta audaz: prolongar la vía que da contra el cementerio hebreo, que es la carrera 30.

Matatigres goza de celebridad en todo el sur. La tradición cuenta que le dieron el nombre por un individuo de ascendencia italiana que allí vivió, que se preciaba de haber dado muerte a multitud de felinos, que exhibía una osa y mantenía a varias mujeres. Un poco de historia La historia del barrio Inglés se remonta a unos cincuenta años, cuando se desprendió de la hacienda Santa Lucía, madre del barrio de este nombre. Entre quienes hicieron la parcelación figuran las familias Saldarriaga y Mackenzi. Parece que algo tuvo que ver una de ellas con un establecimiento comercial denominado la Casa Inglesa, de donde salió el nombre.

Además de la escuela, se alude a los ingleses en un almacén de la glorieta de la Virgen María sitio que identifica al barrio , en un negocio de lavandería y en otro almacén.

Entre las personas que contribuyeron a la fundación figura Eurípides Castro Jiménez, de San Cayetano (Cundinamarca), experto en leyes y en medición de tierras, quien trabajó en esta última labor.

Las líneas de transporte, que ahora cincuenta años apenas llegaban hasta Matatigres, entraron al Inglés, por mediación de doña Bertha Hernández de Ospina Pérez.

Muy de seguro el palancazo ocurrió dentro de la serie de visitas que la esposa del Presidente de la República hacía a los barrios apartados de Bogotá, las que describió el presidente Alberto Lleras, en su revista Semana, el 1o. de marzo de 1947: Cada domingo, en vez de los camiones con altoparlantes y de los oradores reclamando votos y tronando injurias, comenzó a llegar la primera dama, acompañada de otras señoras, sencillas y discretas, y de los edecanes de palacio, a la escuela, al hosptial, al cine del barrio, a la plaza, al parque, con juguetes, con dulces, con libros, con dentífricos, con cepillos de dientes, y con unas palabras cariñosas, y despreocupadas y sencillas .

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