Mujeres al pie del cañón: rudas, decididas y vanidosas

Mujeres al pie del cañón: rudas, decididas y vanidosas

REDACTOR DE EL TIEMPO Lorena Borda pertenece desde hace cinco meses a la Policía Metropolitana de Bogotá.

25 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Actualmente, es patrullera pero, a diferencia de muchas de sus compañeras del organismo de seguridad, ella está capacitada y dispuesta para salir a la calle a enfrentar disturbios cara a cara.

Es una de las 60 mujeres –55 patrulleras, cuatro suboficiales y una oficial– que hacen parte de la Fuerza Disponible, un grupo especial de la Policía que, además de prestar apoyo en la logística de conciertos, espectáculos deportivos y eventos gubernamentales, está capacitado para acudir a cualquier punto de la ciudad en el que se estén registrando manifestaciones o hechos que alteren el orden público.

Lorena, al igual que sus compañeras, insiste en que en este tipo de situaciones “las mujeres estamos igual de capacitadas que los hombres para enfrentar los desórdenes”.

No obstante, aclara que cuando los desmanes se salen del control de la Fuerza Disponible, el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) llega al sitio para tomar las riendas.

El 90 por ciento de las integrantes de la Fuerza Disponible es de regiones distintas a Bogotá.

La patrullera Lorena Borda es de Boyacá y, por ahora, su hogar está instalado en la zona de alojamiento del comando de la Policía, en la avenida Caracas con calle 6a.

“A veces es difícil la convivencia porque tenemos diferentes costumbres, pero somos como una familia”, señala la joven de 25 años.

Por su parte, la patrullera Francy Pedraza –lleva año y medio en la Fuerza Disponible– dice que considera a sus compañeras como a las mejores amigas que dejó en Bucaramanga, donde nació hace 23 años.

“La gran mayoría somos jovencitas, pero los fuertes entrenamientos –cada mes ensayan tácticas de ataque y defensa en los Tanques del Silencio, en los cerros orientales de Bogotᖠhacen que le perdamos el miedo a enfrentar a los manifestantes”, aclara la patrullera.

“Aunque ninguna de nosotras ha resultado herida en un enfrentamiento, la verdad es que en la calle estamos igual de expuestas al peligro que los hombres, porque no tenemos ningún distintivo por ser mujeres”, concluye la bumanguesa.

En cuanto a la convivencia con sus demás compañeras, dice que “no faltan las discusiones por bobadas”, por ejemplo, cuando en la sala del alojamiento no se ponen de acuerdo con la telenovela que quieren ver porque sólo hay un televisor.

Rudas pero vanidosas La capitán Zulma Patricia Leguízamo es la comandante de la unidad femenina.

Ella afirma que la rudeza que deben demostrar las integrantes de la Fuerza Disponible en medio de un disturbio contrasta con la vanidad de las mujeres del equipo.

“Ellas tienen claro que deben mantener su parte femenina. Se maquillan, tienen muñecos de peluche en sus camarotes y se comportan como las mujeres que son”, dice Leguízamo.

Aunque no manejan armas letales, sí deben portar un uniforme que, con escudo incluido, puede llegar a pesar cerca de 25 kilos.

“Esa es la parte pesada del trabajo”, dice entre risas una de las patrulleras, que exhibe con orgullo su chaleco antibala, sus rodilleras, su bastón de mando, sus canilleras y el casco, que esconde su rostro recién maquillado.

Fotos: Carlos Guevara

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