Este es el hombre

Este es el hombre

Hernán Darío Gómez Jaramillo, el hombre que, seguramente, será de nuevo el técnico de la Selección Colombia de fútbol, ha tenido que vencer hasta a la muerte para mantener viva su pasión por el fútbol. Un hombre temperamental, amigo de sus amigos, a veces malhablado espera ahora, a los 54 años, retomar el camino para que el fútbol colombiano regrese a un Mundial, después de 12 años de ausencia. La última vez, el responsable del final feliz que significa la clasificación fue él.

25 de abril 2010 , 12:00 a.m.

A diferencia de la mayoría de los jugadores, Gómez no escogió el fútbol para salir de la pobreza. Nació en una familia acomodada, en el hogar que por entonces conformaban Hernán Gómez Agudelo y María Teresa Jaramillo. Su padre llegó a ser presidente, entre otros, de la Sociedad Colombiana de Arquitectos y de Camacol. Y su tío Fernando fue uno de los pioneros que trajeron la televisión a Colombia y luego fue el fundador de RTI.

Pero la relación con su padre no era la mejor. A veces, los castigos eran muy duros por su fuerte temperamento y por un factor de su personalidad: era (y aún lo es) terriblemente terco. Por eso aprovechó que muy cerca de su casa, en el barrio Laureles de Medellín, estaba el estadio Atanasio Girardot, y se enamoró del fútbol.

Primero, les llevaba el maletín a los integrantes del Independiente Medellín, y luego, poco a poco, fue ascendiendo hasta llegar al equipo profesional, en 1976. En esos primeros partidos, Gómez, al que aún no le decían ‘Bolillo’ y al que le tocó aprender el lenguaje de la calle para que no lo rechazaran por su condición social, mostró algo de talento pero también miedo para el choque. En cambio, aprendió otras cosas. Por ejemplo, quiso dar ejemplo de pudor y, en su momento, confesó que orinaba sentado.

Su apodo nació un día en que llegó al entrenamiento con el corte de pelo a ras, luego de dejar en la peluquería lo que quedaba de su melena. José ‘Boricua’ Zárate, el defensa que hizo parte de la Selección subcampeona de la Copa América en 1975, lo vio y lo marcó para siempre: “Miralo, parece un bolillo”, dijo. Y así se quedó.

‘Bolillo’ no llegó más lejos en el fútbol por falta de disciplina. Ya retirado y como técnico de la Selección, reconoció en su biografía, que escribió con el periodista Fabio Poveda Márquez, que se emborrachaba y que “metía mujeres a las concentraciones”.

Por todos esos problemas tenía que doparse para jugar. Cuando quiso sentar cabeza, ya en Nacional, una lesión lo obligó a retirarse en 1984, cuando apenas tenía 28 años. Luego, comenzó a trabajar con las divisiones menores de Nacional.

El salto a la fama fue en 1987, cuando Francisco Maturana regresó a Nacional luego de haber clasificado al Once Caldas al octogonal final. Le pusieron como asistente a Gómez y allí comenzó una larga amistad.

Rabietas famosas Pero ni con los más amigos, ‘Bolillo’ evitaba las rabietas. Ya con la Selección Colombia, en 1988, el equipo jugaba contra Escocia, en Glasgow.

Los locales estaban dándole un baile a Colombia y Gómez salió disparado del banco a decirles a los jugadores que se hicieran respetar. Leonel Álvarez metió un par de patadas y el partido se puso parejo, pero la actitud le molestó a Maturana. Ambos discutieron. ‘Bolillo’ se paró del banco y se fue a otro sector del estadio. Cuando se dieron cuenta, ¡estaba sentado en el banco de Escocia! Otro disgusto famoso del ‘Bolillo’ fue el día en que René Higuita hizo el ‘escorpión’ frente a Inglaterra en Wembley. Gómez llamó a René en el camerino y le dijo: “Saquémosle provecho a esa irresponsabilidad tuya, disfrutémosla, pero ¡en tu p... vida me volvés a hacer esa jugada!”.

Gómez es un hombre de muchos temores. Le tenía pavor a montar en avión. En 1994, cuando la Selección hizo una larga gira antes del Mundial, iba en un vuelo de Caracas a Londres y el avión comenzó a moverse. Fue tal su susto que, sin darse cuenta, buscó refugio en la cabina de los pilotos...

Pero no fue en un avión donde pasó el mayor susto de su vida. Lo tuvo en Ecuador, a donde llegó en 1999 para hacerse cargo de la Selección de ese país. El 8 de mayo de 2001, recibió un impacto de bala y un golpe luego de una discusión con el presidente del club Santa Rita, Joselo Rodríguez.

Se salvó de morir Duró varios días en Medellín y estaba decidido a renunciar, porque no sentía respaldo de la Federación, cuando el abogado de Rodríguez dijo que la bala la había disparado Elkin Sánchez, su preparador físico de toda la vida, quien ni siquiera estaba en el hotel.

Pudo más la manifestación popular: centenares de personas salieron a las calles a pedirle que no se fuera. Abrumado por la reacción, ‘Bolillo' volvió. Al año siguiente, Ecuador fue por primera vez a un Mundial.

Su exceso de sinceridad le ha traído problemas, como el día en que la Selección regresó luego de fracasar en E. U.-94. Sin darse cuenta de que tenía un micrófono abierto, y aterrado por la dureza de los periodistas, soltó la siguiente frase: “Termina uno matándose con un hijuep... de estos”.

Eso le costó, durante mucho tiempo, una mala relación con la prensa.

En algún momento, en especial después del Mundial de Francia, quiso alejarse del fútbol. Incluso, cuando se bajó del avión después de quedar eliminado de ese torneo, en el aeropuerto, preguntó si había mucha gente afuera. Cuando se enteró de que estaban unas 300 personas, preguntó: “¿Y nos van a putear?”. La realidad es que esa vez hubo aplausos, casi todos para Léider Preciado, el autor del único gol en el certamen. Durante casi un año dejó hasta de escuchar los partidos por radio y montó una serviteca, en Medellín.

Pero lo convencieron para irse a Ecuador.

Más allá del fútbol, ‘Bolillo’ es un hombre de fiestas. No desprecia tomarse unos whiskys con sus amigos y le gusta bailar, aunque sus amigos dicen que no es el mejor en ese sentido. Aún se recuerda cuando, al mando de la Selección de Ecuador, salía a la pista atlética del estadio Atahualpa a bailar el ‘Pirulino’, una canción de los Golden Boys que por esos días estaba de moda gracias a la telenovela Pedro el escamoso.

Y, seguramente, tendrá preparada una fiesta para cuando, de nuevo, asuma la dirección técnica de la Selección Colombia, en busca de una doble revancha: levantarse después de pasos poco afortunados por Guatemala y Santa Fe y volver a meter al fútbol colombiano en el primer mundo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.