Construcción, la segunda labor con más accidentes

Construcción, la segunda labor con más accidentes

REDACCIÓN BOGOTÁ Jorge Vásquez, un obrero que aprendió su oficio trabajando en canteras desde los 12 años, no recuerda un día más triste que cuando tuvo que ver a su hermano postrado en el piso luego de caer desde el noveno piso de un edificio en construcción, en Cedritos.

24 de abril 2010 , 12:00 a.m.

A las 10:50 de la mañana, un fuerte estruendo estremeció a los 150 hombres que trabajaban en la obra. Rubén Darío Vásquez, un joven de 26 años, agonizaba en el piso y a los pocos minutos, antes de que llegara la ambulancia, murió.

Ese día los murmullos de sus compañeros de trabajo eran aterradores: “El hombre no tenía arnés”; “¿Sí ve, hermano?, es que esto es muy peligroso”; “hoy le tocó a él”, decía este último colega como si la muerte fuera un evento de esperarse.

Compungido y con los brazos escurridos, Jorge decía que habían quitado unos parales y que por eso su hermano, con el que siempre trabajaba, se había caído. Lo único que le quedaba era una vieja foto que sostenía en sus manos temblorosas y la preocupación de contarle a su mamá que su hijo había muerto dejando desamparados a su esposa y a su hijo de tres años.

Hoy, casi un año después, el panorama para Jorge es confuso. Dice que lo echaron de la obra en enero tras una serie de reclamos que emprendió con la constructora, buscando respuestas a la muerte de su hermano. “Yo quiero que asuman la responsabilidad del accidente. Ellos quitaron unos parales que sostenían unas camillas de concreto y que pusieron en riesgo la vida de tres obreros”, dijo Jorge.

Aunque la constructora se hizo cargo de los gastos funerarios y del ataúd, Jorge sostiene que el seguro de su hermano estaba vencido desde hacía tres meses y que sin embargo siempre le habían descontado de su sueldo 23 mil pesos quincenales. “Ahora, sólo le pasan a mi cuñada 200 mil pesos al mes.

Eso no les alcanza para todos los gastos del niño”, dijo Jorge.

Esta no es la única queja que apela el obrero. “No había vallas de protección, nos daban lazos y arneses desgastados y no teníamos caretas para echar pulidora”.

Un joven que se cayó de un cuarto piso y se rompió los discos de la columna, otro al que le cayó un pedazo de bloque en la cabeza, un cortador que sufre por una esquirla que le afectó un ojo y un obrero que casi queda enterrado por la vibración de una máquina son cuatro accidentes más que recuerda Jorge de la misma obra y que dice haber presenciado.

El contratista del proyecto, quien prefirió no mencionar su nombre, negó todas las afirmaciones de Vásquez.

“Es mentira que el seguro estuviera vencido. Nosotros estamos respondiendo por la estabilidad del niño, el único que debe recibir los beneficios”.

Respecto de las otras denuncias prefirió no dar su versión a este periódico.

Accidentes se dan todo el tiempo en el área laboral de la construcción. De eso dan fe otros obreros que hablaron sobre su rutina. Jorge Artunduaga, un joven de 20 años que trabaja en construcción, vio cómo Gabriel, un compañero de trabajo, murió cuando cayó de un piso 22 mientras enchapaba una pared subido en un andamio.

Este trabajo es tan tensionante que los accidentes no sólo ocurren por la ausencia de medidas de seguridad laboral. “Los obreros se pelean todo el tiempo. Una vez presencié un agarrón por una extensión. Casi siempre discuten por la herramienta. Cuando eso pasa toca sancionarlos”, dijo Gabriel Rodríguez, jefe de seguridad industrial de una obra en Bogotá.

La omisión de las normas es latente. Hombres sin cascos, arneses y guantes siguen construyendo la ciudad.

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Más de 6.500 accidentes en el 2009 Jorge Durán , director general de Riesgos Profesionales del Ministerio de Protección Social, dijo que en el 2009 se reportaron 6.589 accidentes en el área de la construcción.

Las caídas en el mismo nivel y desde las alturas; los atrapamientos por derrumbe; los atropellamientos, cortes, golpes y pinchazos; la afectación por partículas; las lesiones por contacto eléctrico y soldaduras y las afectaciones a los órganos auditivos son los accidentes más recurrentes. “En Bogotá por cada 100 (obreros), 5 sufren un accidente”, dijo Durán.

En las obras del IDU también se han conocido casos. Entre enero del 2009 y marzo de 2010 ocurrieron seis accidentes graves y uno fatal.

El experto dijo que en todos los casos las constructoras deben cumplir con lo dispuesto en la Ley 1295 de 1995. Esta dice que el empleador está obligado a cumplir con un programa de salud ocupacional de mínimo cuatro horas semanales y con todas las medidas de seguridad para minimizar los riesgos de accidentalidad.

Las sanciones para quienes no velen por la seguridad de sus trabajadores pueden ser de hasta 500 salarios mínimos, equivalentes a 257 millones de pesos, aparte de la responsabilidad civil, según la gravedad del accidente.

El Ministerio de Protección Social recibe quejas e informa a los obreros sobre sus derechos mientras laboran

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