Vampiros con ojos de niño

Vampiros con ojos de niño

La mezcla de amor, sangre y adolescencia fue la receta que convirtió en un fenómeno comercial a películas como Crepúspulo y Luna nueva, pero ambas se quedan cortas ante la superioridad cinematográfica de la cinta sueca Déjame entrar (Let the Right One In, en inglés), que llega a los cines del país después de ser considerada como un nuevo clásico en el cine de vampiros.

23 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Todo gira en torno a Oskar, de 12 años, que tiene que lidiar con el acoso continuo de sus compañeros de colegio y la incomprensión de sus padres hasta que conoce a Eli, una niña de la que se enamora sin saber que ella esconde un secreto.

La relación de la joven pareja expone la ternura infantil y el despertar sexual, a la par con una trama de horror que se toma su tiempo para impresionar al espectador.

Sin embargo, su director, Tomas Alfredson, comentó en una entrevista que su interés en la historia surgió a partir de “todas las situaciones por las que tenía que pasar el niño protagonista del filme”.

Si algo tiene esta película es la capacidad para enganchar al espectador sin acelerar el ritmo de la historia.

Todo parece puesto en su justa medida y el amor primerizo de los niños y la química que aparece frente a las cámaras hacen creíble la historia.

Lo insólito es que el director y el equipo no apostaron por actores profesionales, sino por dos jóvenes desconocidos que lograron darle el tono dramático que Alfredson buscaba.

Lo mismo sucede con las dosis de horror que, a pesar de no ser exageradas, tienen todo el nivel para causar el sobresalto de los seguidores más exigentes del género.

“Se toma a los vampiros tan en serio como lo hacían Murnau o Herzog en las versiones de Nosferatu, y eso es tomárselo muy en serio”, dijo acerca de la cinta Roger Ebert, del diario Chicago Sun-Times.

Lo bueno se copia Conocido por su trabajo en la televisión de Estocolmo, ahora Alfredson se ha convertido en una estrella en su país y hasta fue contactado por los productores de la saga de Crepúsculo para dirigir la cinta. Por fortuna, no aceptó.

Gracias a su cuidada cinematografía y a un suspenso que no riñe con la belleza de los planos, Déjame entrar ha sido reconocida en más de 25 festivales de cine internacionales, pero no se salvó del reencauche estadounidense,que se estrenará este año bajo la dirección de Matt Reeves y con el nombre de Let me In.

Alfredson nunca estuvo totalmente de acuerdo con otra versión de la cinta.

“Es algo que no puedo controlar”, fue la frase con la que se refirió al tema, pero se sabe que no quería que nadie repitiera lo que él había logrado.

Como lo anticipó el crítico Peter Travers, en la revista RollingStone, sobre la original Déjame entrar: “Esta es una cinta llena de alegría y malicia, con el añadido de un joven romance que nunca verás en Disney Channel. (...) Los dos jóvenes protagonistas son dinamita. (...) Véanla antes de que Hollywood la arruine”

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