‘La crisis podría volver’

‘La crisis podría volver’

Para decirlo de manera coloquial, es el presidente del club privado más exclusivo del planeta, el mismo al que concurren, sólo mediante invitación, las cabezas de las mil compañías más importantes del globo, al igual que los principales pensadores en diversas disciplinas, los jefes de Estado y los representantes de la sociedad civil.

11 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Se trata de Klaus Schwab, un profesor alemán que en 1971 creó en Suiza la fundación que con el tiempo se convertiría en el Foro Económico Mundial y que todos los años se reúne en el pequeño poblado alpino de Davos. A lo largo de su historia, el encuentro ha sido definitivo para promover la competitividad e identificar las nuevas tendencias en lo que tiene que ver con la economía, la política o los avances tecnológicos y sus implicaciones para la humanidad. Desde hace unos lustros, y para concentrarse más en zonas específicas, el Foro empezó a organizar encuentros regionales en Asia, África, Europa y América Latina, cuya más reciente cita concluyó el jueves pasado en Cartagena. Al respecto, Schwab habló en exclusiva para EL TIEMPO.

¿Su balance de la reunión?.

Tuvimos un muy buen resultado, basado en la interacción franca de los participantes. Eso quiere decir que los problemas como las oportunidades, tanto de Colombia como de la región fueron bien identificados, y si uno mide los primeros frente a los segundos, lo que encuentra es que hay muchas más posibilidades de progreso que dificultades.

¿Cómo compara el resultado con sus expectativas previas?.

Me sorprendió muy positivamente el evento, porque cuando tomamos la decisión de venir aquí encontramos, a menudo, el comentario de por qué Colombia. Incluso varios nos mencionaron el tema de la seguridad. Lo que he visto es que hay una gran brecha entre la realidad y la percepción. Creo entonces que uno de los resultados es que 600 participantes de alto nivel van a regresar a sus casas y van a decir que las impresiones que tenían no estaban justificadas.

¿Qué hechos le llamaron la atención?.

El tremendo liderazgo ejercido por el presidente Uribe, al igual que su popularidad. Me impresionó que la gente en la calle que me reconocía me pidiera que le transmitiera sus saludos, sus agradecimientos y sus mejores deseos. Yo nunca había experimentado eso en un país democrático.

¿Quedó atrás la crisis internacional?.

No sabemos todavía bien, porque el vaso se puede ver medio lleno o medio vacío. Está medio lleno si uno mira lo que les ha pasado a las bolsas mundiales, cuyo repunte trae el mensaje de que vamos a volver a la prosperidad del pasado. El lado negativo es que no debemos olvidar que esta crisis fue una combinación de varias crisis. Personalmente, creo que tiene elementos estructurales que muestran que no tenemos ni las instituciones ni los instrumentos aptos para manejar los temas fundamentales de este siglo.

¿A qué se refiere?.

Si no hacemos reformas a nivel global para enfrentar los riesgos sistémicos del sistema financiero, si no mejoramos las instituciones globales y si no creamos un nivel de regulación significativo, podemos enfrentar crisis similares relativamente pronto. Por otro lado, es cierto que la comunidad mundial actuó en forma vigorosa y unánime en un momento dado, pero todavía no sabemos cuál será el costo real de ese esfuerzo, porque en algunas naciones desarrolladas podríamos encontrarnos con una recuperación en forma de L, lo cual quiere decir que veremos un crecimiento muy bajo. Todo eso con el inmenso costo de los paquetes de ayuda impulsados por los Gobiernos, que tendrán que ser pagados.

Pero no a todos les fue igual… .

Cierto. Lo que sí sabemos es que los países que salieron menos afectados se están moviendo mucho más rápido y que eso ayudará a aliviar la situación.

¿Habla específicamente de las llamadas economías emergentes? .

Así es. No obstante, en lo que tiene que ver con China, tengo que aclarar que el desafío que ellos tienen es que su crecimiento dependa menos de las exportaciones y más de su mercado interno.

¿Por qué tanto entusiasmo con América Latina?.

Por los recursos que tiene, tanto naturales como humanos. Las nuevas generaciones son mucho mejor educadas y tienen estándares más altos frente a sus gobiernos. Además, veo un espíritu emprendedor que me parece notable, al igual que mejores administraciones públicas, sin desconocer que hay que avanzar más.

Se habló mucho de una probable carrera armamentista en la región. ¿Le sorprendieron las preocupaciones?.

Por supuesto. Si uno viene de Europa, en particular, en donde encuentra que antiguos adversarios se volvieron amigos, no deja de sorprenderse. Por eso hablar de carrera armamentista o de un posible conflicto armado en la región suena como recordar un mundo que ya no existe. Me preocupan, así mismo, las filosofías subyacentes que hay detrás de las diferencias. Es claro que hay un conflicto que recuerda la controversia entre capitalismo y comunismo.

Pero el capitalismo triunfó… .

En esta crisis vimos que algunas personas dijeron que el fin del capitalismo estaba cerca porque no dio los resultados esperados. Pero la verdad es que no fue así, porque el sistema ha evolucionado. Dicho en forma precisa, el capitalismo de hoy no es el de hace 20 años. Cuando se habla de responsabilidad social o de alianzas entre sectores públicos y privados, lo que queda claro es que la comunidad de negocios tiene mucho más claro que le debe responder a la sociedad. En nuestra reunión anual de Davos, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que era necesario reformar el sistema, no remplazarlo.

¿Hemos olvidado las preocupaciones sobre el clima y el ambiente?.

A nivel global, y por cuenta de la crisis, sí. Pero hay un elemento que me llena de optimismo. Hace unos años la pregunta consistía en lo que deberían hacer los gobiernos. Ahora, esas inquietudes se han privatizado. Quiero decir con eso que la gente piensa que el cambio climático o el calentamiento nos conciernen a todos y eso nos lleva en la dirección correcta. El problema en estos asuntos es la velocidad del cambio. Sabemos que ha tenido lugar una enorme degradación, pero no tenemos claro cómo se manifiesta en forma integral. Dicho lo anterior, tenemos una responsabilidad con la próxima generación, para que esta no cargue con la culpa de nuestros pecados en este tema.

¿Qué espera ver de América Latina en los próximos 10 años? .

Espero ver más unidad y que venga acompañada de obras. Es claro que la región necesita hacer mucho más en materia de infraestructura. Los proyectos de integración energética, de carreteras y de comunicaciones en general deberían tender a aumentar los lazos entre los países de la región. Por otra parte, espero que haya un liderazgo nuevo y joven, que debería entender los desafíos de este siglo XXI. En ese sentido lo que vi en Cartagena fue alentador, al igual que constatar la fuerte participación de la mujer en ca rgos de alta responsabilidad.

¿Un mensaje para los colombianos? .

Me impresionaron muy favorablemente la hospitalidad, la cordialidad y lo agradable de la gente. Cambié mi propia percepción sobre Colombia y creo que voy a ser un gran embajador de este país. Lo voy a hacer con mucho entusiasmo, entre otras razones, porque creo firmemente que esta nación está de vuelta, de verdad, en el mapa global.

"En lo que tiene que ver con China, el desafío que tienen es que su crecimiento dependa menos de las exportaciones y más de su mercado interno".

*Director de Portafolio

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