¿Usted es el guiño de Noemí al presidente Uribe?

¿Usted es el guiño de Noemí al presidente Uribe?

¡Lo veo mucho más flaco ex ministro Mejía! ¿Qué se hizo?

12 de abril 2010 , 12:00 a.m.

Me bajé 48 kilos, porque mi problema de sobre peso se estaba convirtiendo en uno muy serio de salud. No estaba durmiendo, tenía apneas nocturnas, me dolían las rodillas, la cintura, entonces me operé. Me hice una gastroplastia vertical, que es una reducción del tamaño del estómago, y ha funcionado divinamente.

Pues le luce mucho, le quiero decir. ¿Y como no fue por flaco que Noemí Sanín le puso el ojo como su fórmula vice presidencial, qué cree que le vio la candidata? Le soy muy sincero. No sé qué factores incidieron para que Noemí llegara a mi nombre. Estaba muy tranquilo porque pensaba que mi aporte al sector público y a la sociedad estaba hecho desde que fui Ministro de Minas y Energía, pero me volvieron a buscar y me encontraron… ¿Tuvo alguna duda en aceptar? No me dieron mucho espacio para pensarlo. Cuando me nombraron Ministro, curiosamente mi gran dificultad estuvo en mi casa. Mi señora tuvo una reacción muy negativa y duró año y medio llorando.

¿Y eso por qué le dio tan duro? Porque había que venirse a vivir a Bogotá y ella jamás había salido de Cali, donde tiene a su familia y a sus amigos. Pero en esta oportunidad, cuando supo para que era la llamada, me dijo: ¿qué está esperando? ¡Hágale! No entiendo como una persona exitosa en el sector privado, se mete en el lio de volver a la política… ¡Es que esto es muy duro! Se aporrea uno mucho en la vida pública, sobre todo cuando se toman decisiones y se hacen las cosas. A mí me fue bien en el Ministerio, no obstante las pelas que me di. Y me quedó gustando el servicio público. En el Valle nos mantenemos diciendo que allá no hay líderes, entonces uno siente cierta obligacioncita de decirle a la generación de uno que esto se puede hacer.

Le quiero reconocer públicamente que usted fue un buen ministro. Dejó un buen código de minas, fue artífice de la privatización parcial de Ecopetrol y creó la agencia nacional de hidrocarburos, algo que nos hace quedar como un país serio en esa materia. Sí. Ese fue como mi legado más importante. Nos dimos cuenta de que el hecho de que las empresas tuvieran que venir a negociar con Ecopetrol que era el regulador, pero a la vez era el socio obligado de cualquier descubrimiento y a la vez el competidor, eso no terminaba en nada. Había que sacarle a Ecopetrol la regulación de todo el sistema y obligarlo a comportarse como una empresa de petróleo y gas. Y no dejarlo ciento por ciento estatal porque lo amarraba mucho, al depender su presupuesto de la situación macroeconómica. Eso nos llevó a hacer esa gran transformación.

Fue tan buen ministro, que el presidente Uribe no quería dejarlo ir. ¿Es cierto que usted le renunció tres veces y que en una de ellas le aceptó la renuncia y lo volvió a nombrar? Sí. Renuncié en tres oportunidades. Una porque yo estaba muy agobiado, me estaban aporreando mucho y fui y le dije que estaba cansado de que me dijeran que era un bandido. El me dijo: hombre, de mí han dicho todo en la vida. A lo que yo le respondí: Ese es su costo de ventas. Su carrera es esa, la mía no. ¡Y mire como resultaron las cosas! La segunda vez me aceptó la renuncia y terminó volviéndome a nombrar en el artículo siguiente. Es una anécdota muy bonita.

¿Si el Presidente lo quiere tanto, puede ser que su escogencia fuera un guiño de Noemí a Uribe? No sé si ella tuvo esa intención, pero yo sí reconozco mi profunda admiración y cariño por el Presidente Uribe.

¿Usted le consultó a él si aceptaba? No le consulté, le participé, cosa que es muy distinta. A través de un correo de texto le conté que había aceptado la candidatura a la vicepresidencia de Noemí Sanín y le dije que desde ahí tenía toda la voluntad de defender su legado. El me respondió deseándome mucha suerte y agradeciéndole que le hubiera enviado ese correíto.

Noemí también pudo haber tenido unos motivos políticos para escogerlo.

Usted es del Valle, lo cual le permite competir contra otro valluno, Angelino Garzón, el vicepresidente de Juan Manuel Santos… No creo que en mi escogimiento influyera el tema de Angelino. Es el reconocimiento de Noemí a una región que le dio el triunfo, porque a ella le fue muy bien en el Valle.

¿Y usted qué opina de Angelino Garzón? Fui compañero suyo en el gobierno de Pastrana, cuando fui vice ministro. Le tengo aprecio.

La clase empresarial del Valle no mucho… Le tienen cierta desconfianza. Pero creo que es un hombre recto y un ejemplo, pues salió de muy bajo y ha llegado muy alto.

¿No le daría miedo que el país quedara en manos de Angelino? Miedo como tal no, pero yo pienso distinto de él y prefiero que me gobiernen los que piensan como yo.

Voy a foguearlo un poco políticamente. ¿Por qué cree que Mokus hoy le esté ganando en las encuestas a Noemí? Creo que es el efecto político de la adhesión de Sergio Fajardo y eso tiene un efecto indudable porque al fin y al cabo las encuestas son fotos y toman lo que la gente está pensando en el momento. Hay que chequear con la próxima encuesta si ese fenómeno es capaz de mantenerse. Pero nosotros subimos tres puntos que tienen mucha importancia. Veníamos de liquidar la campaña de la consulta, como ordena la ley, y luego vino Semana Santa, lo que nos mantuvo cerca de 15 días fuera del aire . Y por eso estamos bastante contentos con lo que pasó, porque habría podido ser más complicado.

¿Y qué pasa si se comprueba que no es solo por el efecto Fajardo, sino que Mokus le gusta mucho a la gente y se mantiene arriba en las encuestas? Me hace una pregunta difícil, porque yo de estrategia electoral no sé.

Nunca me he hecho contar. Para un político moderno lo que debe triunfar es la fuerza de las ideas. Entonces yo multiplicaría los esfuerzos de presencia, trataría de estar en todos los medios, en todos los lugares, para conquistar y seguir conquistando. Eso sería lo que yo haría. Si hay otras estrategias electorales, yo no las conozco. Tendríamos que hacer un mucho mayor esfuerzo de cobertura y penetración, porque indicaría que ellos han conseguido favor popular. No obstante estar basada esta campaña en el Partido Conservador, que llega por primera vez unido y sólido, Noemí es una mamá que llega con sus hijitos, que son sus movimientos anteriores, y con los independientes. Y eso tiene que sumar.

¿Sí cree que el partido esté muy unido? La semana pasada 40 conservadores que incluyen tres hijos de ex presidentes conservadores adhirieron a Juan Manuel...

Estas personas tienen una gran importancia como símbolos del partido que han dejado una huella. De pronto no tienen un peso electoral tan importante como lo solían tener, pero eso no les resta importancia. Sin embargo, no alcanzan a ser un porcentaje tan importante como para decir que el partido se partió. No. El Partido en su gran mayoría está unido.

¿Y lo estará por el entusiasmo que despierta su candidata o por la amenaza de que los boten del partido? Quiero pensar que hay algo de ambas cosas. Los estatutos de un partido son ley para las partes y ahí hay un compromiso que hay que honrar. Pero tenemos que ser lo suficientemente buenos y creativos en vender nuestra propuesta de la mejor manera, seducir y conquistar a la gente. Son las dos cosas, no es una sola.

¿Pero no cree error de la candidata que trate de circunscribir su ámbito solamente al Partido Conservador? ¿No es mejor dejar que se vayan los que se quieren ir y que lleguen los que quieren llegar? Estamos totalmente de acuerdo y Noemí también lo está. Y Estamos recordando a los hijitos. “Si Colombia”, los independientes, “liberales con Noemí”.

Bienvenidas todas las personas que comulguen con nuestras ideas y nuestros principios. Vamos por ellos. Como no pasaba hace muchos años, el Partido Conservador es alternativa de poder de verdad, pero a eso hay que meterle más gente y más entusiasmo, por supuesto.

¿No será que esos “hijitos” de Noemí de los que usted habla han sido todos ilegítimos, y que por primera vez va tras un hijo legítimo en el Partido Conservador? (Risas). No, son totalmente legítimos, reconocidos. Han estado con ella todo el tiempo, comulgan con sus ideas. Noemí no ha cambiado de principios, de ideas, son los mismos que ha sostenido toda su vida. Ahí hay coherencia.

Los bandazos que dicen muchos no existen. Estoy revisando sus programas en todas las épocas en las que ha hecho propuestas públicas y ahí están incorporados los mismos principios siempre. No hay ni falta de coherencia ni ilegitimidad de los hijitos.

¿Usted es conservador? Lo soy.

¿No le perturba que en otras épocas a la candidata le diera pena ser conservadora? No creo que fuera un tema de pena o que fuera conservadora vergonzante.

Eran momentos políticos distintos donde la mejor alternativa era tener un movimiento suprapartidista, y fue lo que ella hizo. Hoy el momento político es distinto. Y además la prueba de eso es la consistencia de los valores que ella incorpora a sus programas.

¿Qué lo pone más nervioso de lo que viene de aquí en adelante? En términos normalitos me siguen poniendo nervioso las grandes multitudes y el discurso público, aunque tengo que reconocer que no me va tan mal en eso.

Y en lo de fondo, la responsabilidad tan grande.

¿Le aconsejaría a la candidata que hiciera un intercambio humanitario? Ese modelo está agotado, y no por culpa de las instituciones ni de los gobiernos, sino por culpa de ellos. Hoy no hay circunstancias políticas que permitan dar un consejo de esa naturaleza. Hay que insistir y persistir en la forma como se ha venido manejando el tema y que ellos entiendan que la única opción que tienen es vincularse a la sociedad por los mecanismos democráticos.

¿Qué conejos le daría a Noemí para manejar el déficit fiscal? Ahí hay que ser muy juiciosos, que no es fácil. La angustia del gasto público es una fatalidad. Recuerdo que en los consejos de ministros se comenzaba pidiéndoles a todos ahorro, y se terminaban con todo el mundo gastando. Pero hay una gran oportunidad, porque sin hablar de corrupciones ni de maldades, los recursos públicos se desperdician por mala administración, por falta de eficiencia en el gasto y hasta falta de decisiones correctas en materia de subsidios. Por ejemplo el de la gasolina.

Ese subsidio llega a muy poquita gente, la que tiene la mejor condición económica. Ahí hay una gran cantidad de plata. Hay muchas oportunidades con los recursos actuales, mejor invertidos, mejor controlados, con mayor eficiencia social, que pueden ayudar. Ahora, también hay problemas por el lado del ingreso. El estatuto tributario nuestro tiene muchas inequidades, cosas locas.

¿Propondría una gran reforma tributaria? Creo que una reforma tributaria estructural hay que volverla a traer al escritorio para plantearla.

¿Recomendaría un aumento de impuestos? No necesariamente. El estatuto tributario tiene como mil páginas, lo cual deja muchos sitios por donde perderse. Debería tener 20, porque con tantos vericuetos que tiene un libro tan extenso, hay lugar a la elusión. Hay una gran disparidad de tasas, de todos los estilos y colores y hay que unificarlas.

¿Si finalmente la próxima presidenta es Noemí y le ofreciera un cargo en el Estado para que sea útil su presencia, cuál le aceptaría? Hay uno que en algunos países se llama el ministerio para la presidencia, que aquí en unos casos se ha llamado alto comisionado. Noemí me ha dicho que quiere gobernar conmigo, con su equipo. Pero el vicepresidente no debe estar muy distraído en cosas específicas. Tiene que estar atento a todo lo que pasa porque si le toca gobernar tiene que saber de todo. Quiero estar en ese cargo que mira las situaciones económicas, que mira los problemas, pero sin meterse en el rancho de los ministros. Es el lugar desde donde más se le puede ayudar a la presidenta. Que le ayude a gobernar, que es lo que ella quiere.

Pues para ser un técnico le confieso que ha contestado divinamente este fogueo político….

(Risas). Las preguntas no me parecieron tan difíciles…

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