Coulthard llevó adrenalina pura a la carrera Séptima

Coulthard llevó adrenalina pura a la carrera Séptima

REDACCIÓN BOGOTÁ En la madrugada del sábado todo era adrenalina en la Plaza de Bolívar; hasta las hormigas del artista samario Rafael Gómezbarros, apostadas sobre el Capitolio Nacional, parecían descender para no perderse la partida del escocés David Coulthard en su auto de 800 caballos de potencia.

11 de abril 2010 , 12:00 a.m.

El piloto con 62 podios y el quinto con mayor número de puntos de la historia de la Fórmula 1 en el 2008 despegaría de la carrera Séptima con calle 10, rumbo a la calle 18.

Subidos en bolardos, bancas y hasta árboles los espectadores se amontonaban y buscaban por todos los medios tener una mejor visibilidad, mientras trataban de calentarse a punta de canelazos. “Por favor no me vayan a tumbar el andamio”, decía preocupado un cuidador de La Casa del Florero al que le respondían entre risas: “No se preocupe que ese florero ya se rompió. Dígale a Llorente que más bien afane por el paso del escocés”.

Las palomas aguardaban en fila y no tuvieron otra opción que cederles su espacio a los más de 70 mil observadores que esperaban con ansias el recorrido de 900 metros de Coulthard.

A eso de las 7 a.m se escuchaba el rugir de los motores como preparando al automóvil para su partida.

Mientras tanto los nervios aumentaban en el público y las especulaciones comenzaban: “¿será que se varó?”; “no eso fue que tenía Pico y Placa”; “se lo llevaron a los patios por exceso de velocidad”, bromeaba la gente mientras aguardaba.

Por fin; a las 6:29 el esperado piloto se bajó de una camioneta Audi y dijo “Bueno Días Bogotá. ¡Listos!” mientras a unísono se escuchaban la revolución de motores.

Pero no fue sino hasta las 7:11 minutos que arrancó el monstro con mayor tecnología y desempeño que alguna vez haya estado en el país. Su potencia fue tal que temblaban las botellas de champagne que reposaban sobre un recipiente de metal.

A las 7:30 a.m ya estaba de vuelta. Nunca antes el olor a llanta quemada le había quedado gustando tanto a los capitalinos quienes no alcanzaban a dar el clic para tomar la foto con sus cámaras digitales y celulares y despotricaban cuando se les acababan las pilas de sus equipos.

La misma rutina la repitió tres veces en la que realizó trompos que dejaban sin aliento a los espectadores. Solo había intervalos en los que su equipo le bajaba la temperatura al auto con hielo seco.

A las 8 a.m ya todo había terminado. Una línea negra en el pavimento de la carrera Séptima y un recorrido de despedida y agradecimiento de Coulthard quedaron como testimonio de que la Formula Uno estuvo en Bogotá. “De aquí me voy con una muy buena energía”, dijo el piloto.

El evento fue organizado Red Bull Colombia S.A.S y la Alcaldía Mayor de Bogotá.

70.000 espectadores se dieron cita en la carrera Séptima y la Plaza de Bolívar para ver la demostración de David Coulthard

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