Ciudades se unen por la salud

Ciudades se unen por la salud

Más de la mitad de la población mundial, es decir unos 3.000 millones de personas, vive en zonas urbanas donde factores como el sedentarismo, la mala dieta y la contaminación han incrementado la presencia de enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión, la diabetes, los infartos, los accidentes cerebrovasculares, los problemas osteomusculares y el cáncer.

07 de abril 2010 , 12:00 a.m.

De tal tamaño es la afectación en la salud pública global de estos hábitos poco saludables, que hoy, y para conmemorar el Día Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presenta una campaña de sensibilización sobre el tema.

El organismo ha estado convocando a dirigentes municipales, asociaciones y representantes de comunidades, así como a los ciudadanos, a participar en esta campaña llamada “1.000 ciudades/1.000 vidas”, durante la que se muestran iniciativas que apuntan a mejorar la salud de los habitantes de sus ciudades.

Una de ellas es Bogotá, que se destaca con acciones como el Día sin Carro, las ciclovías, la red de ciclorrutas y las actividades masivas organizadas por el Distrito en parques y espacios públicos.

José Fernando Martínez, asesor de la Secretaría Distrital de Salud, asegura que el fomento de la actividad física entre los ciudadanos ha sido un propósito de la administración durante los últimos años, “la idea es que la gente la incorpore a su cotidianidad, y no sólo durante jornadas especiales, como la que se promueve en todo el mundo contra el sedentarismo”, dijo.

Lori Sloate, de la OMS y una de las autoras de esta campaña global, es positiva frente al impacto que pueden tener estas iniciativas, “estamos en un punto de cambio (...). Hay que actuar ahora”, agrega Sloate, quien explica que la campaña apunta a movilizar a las ciudades y a llamar la atención sobre el papel de los dirigentes en la respuesta a los problemas de salud.

Entre las propuestas que el organismo hace a las autoridades está, por ejemplo, la prohibición de la circulación vehicular en algunas calles, para favorecer el desplazamiento a pie o en bicicleta de las personas; también recomienda hacer operaciones de limpieza en espacios públicos.

Amenazas públicas Sloate insiste en que la salud en las ciudades está bajo una triple amenaza.

Primero están las enfermedades infecciosas, como la diarrea, vinculadas a las condiciones de vida insalubres, “en particular en lugares en los que no hay acceso al agua potable ni instalaciones sanitarias”, precisó.

En segundo lugar están las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes y los males cardiovasculares, exacerbados por el sedentarismo, el consumo de alcohol y cigarrillo y una alimentación desequilibrada.

Finalmente, ciertos fenómenos están “vinculados más específicamente a las ciudades”, según Sloate, como la violencia y el crimen, pero también los accidentes y heridas causadas por el tránsito.

La OMS ha instado a los ciudadanos y a sus autoridades para que promuevan medidas contra otros riesgos para la salud, como los factores ambientales generados por la contaminación del aire, del agua, la visual y la auditiva, así como la disposición de desechos (ver gráfico y subnota sobre el reciclaje).

EL RECICLAJE TRAE MUCHAS VENTAJAS.

Se estima que el 80 por ciento de los residuos sólidos que se generan son reciclables, de allí que reciclar aporta impactos ambientales, sociales y económicos positivos, del orden local y global.

Las ventajas difieren según los distintos tipos de materiales y los países en los que se hace, un aspecto que debe ser analizado por las propias autoridades.

Entre los beneficios generales que pueden señalarse están los siguientes: Se reduce el volumen de los residuos sólidos, lo mismo que los costos de recolección y disposición final.

Se contribuye a la conservación del medio ambiente y se reduce notoriamente la contaminación.

Se prolonga la vida útil de los sistemas de relleno sanitario (que son un serio dilema para las ciudades, especialmente las de países en vías de desarrollo).

Se obtiene una remuneración económica por la venta de productos reciclados y se genera empleo.

Se protegen los recursos naturales renovables y no renovables.

Se ahorra materia prima en la manufactura de productos nuevos con materiales reciclables.

Para determinados materiales, se ahorra energía si se compara el proceso de fabricación de materiales con base en material virgen frente a material recuperado.

FUENTE: AUTORIDAD DE SERVICIOS SÓLIDOS, PUERTO RICO.

CIUDADANOS EN LA POBREZA, LOS MÁS AFECTADOS.

Según estimaciones de la agencia ONU Habitat, el 60 por ciento de la población mundial vivirá en áreas urbanizadas hacia el 2030.

En ese orden de ideas, los males asociaciados a los malos hábitos de vida en las ciudades se agravan por el hecho de que las personas pobres –los más afectados por las enfermedades– representan la mayoría de la población urbana: un tercio de ella, es decir unas 830 millones de personas, vive en cordones de miseria.

La desnutrición y la malnutrición predisponen a estas personas a sufrir infecciones que, en el caso de los niños, los pacientes inmunosuprimidos y la tercera edad. Bogotá implantó un programa de comedores comunitarios que logró mejorar esos índices, en pocos años

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