Por costos bancarios, el país usa más efectivo que vecinos

Por costos bancarios, el país usa más efectivo que vecinos

Pese a que Colombia ha sido uno de los países de América Latina que más rápido implementaron el uso de las tarjetas débito (ya suman 15 millones) y que ya alcanza los 7,6 millones de tarjetas de crédito, los consumidores nacionales son reacios a utilizar el dinero plástico a la hora de pagar sus compras y prefieren seguir cancelando con el dinero contante y sonante.

06 de abril 2010 , 12:00 a.m.

No en vano en centros comerciales y supermercados es común ver colas en los cajeros automáticos de personas que retiran efectivo, que luego utilizan para pagar en las cajas de estos establecimientos, que casi en su totalidad tienen datáfonos y permiten pagar con tarjeta.

Como resultado, entre las principales economías latinas, Colombia es la que más usa el efectivo por encima de cualquier otro medio de pago. Así lo demuestra un estudio de Euromonitor Internacional, según el cual, el año pasado los colombianos realizaron compras por 60.670 millones de dólares. De ellos, 40.270 millones fueron pagados en efectivo, es decir, 7,3 de cada 10 pesos se cancelaron con billetes y monedas, mientras en Venezuela se cancelaron en efectivo 6,6 de cada 10 bolívares; en Argentina 6,4 de cada 10 pesos y en Brasil, 5,4 de cada 10 reales.

Según los analistas de Euromonitor, una de las explicaciones para la preferencia del efectivo está en el sobrecosto derivado del cuatro por mil, argumento que comparten los banqueros nacionales y que de hecho los ha llevado a pedirle al Gobierno su desmonte, cada vez que tienen la oportunidad.

Sin embargo, en Euromonitor sostienen que, si bien el impacto del cuatro por mil es real, su efecto es marginal en el día a día de muchos colombianos, que se inclinan mayoritariamente por el efectivo debido a otro tipo de factores como la existencia de un sector financiero paralelo e informal (en el que todo se hace con dinero en rama) y los altos costos de los servicios financieros, que hacen que muchos se abstengan de usar el dinero plástico.

“Adquirir y usar productos financieros en Colombia puede ser bastante costoso, dados los niveles de ingreso relativamente bajos de la población promedio. Las tarifas por usar un cajero automático pueden ser particularmente altas, sobre todo si el cajero no pertenece a la red del titular de la tarjeta. Esto ayuda a explicar por qué muchos tarjetahabientes tratan de reducir al mínimo ese costo retirando sumas grandes cada vez que usan un cajero, y en dicho proceso, contribuyen al reinado del efectivo en el país”, explican en Euromonitor.

‘No se ve la realidad’ En Asobancaria, gremio de los banqueros, sostienen que el debate por las comisiones financieras se da con información insuficiente, pues las tarifas que reportan a la Superintendencia del ramo son las máximas y no las efectivas, que en muchos casos son menores, como cuando una persona tiene una cuenta de nómina, cuyos costos son sustancialmente más bajos.

“Las tarifas publicadas no son la mejor descripción de la realidad y pueden dar la impresión equivocada de que los servicios financieros son excesivamente costosos. Los usuarios tienen la posibilidad de explotar los beneficios otorgados y la competencia entre los bancos. Con un mínimo de investigación pueden obtener más beneficios, seleccionando los bancos más económicos”, señala el gremio.

No obstante, en Euromonitor insisten en que las tarifas reportadas por la Superfinanciera, en particular los costos de retiros en cajeros automáticos son muy elevadas pues, independientemente de la cantidad, van entre 0,49 y 3,25 dólares, lo que en el 2009 equivalió a más del 1 por ciento del ingreso promedio disponible per cápita mensual de un colombiano, mientras en México, en el mismo indicador, el costo ni siquiera se alcanza a registrar.

Cuenta de ahorros, el mayor gasto Para evaluar los costos de los servicios bancarios, Asobancaria construyó un índice de precios de los productos y servicios financieros (IPPF), el cual a su vez analiza cómo reparten los colombianos sus gastos en dichos servicios.

Con cifras al 2008, que son las más recientes, encontraron que el usuario promedio destinó a servicios financieros 16.348 pesos, de los cuales el 70,8 por ciento corresponde a gastos asociados con la cuenta de ahorros (veáse gráfico); el 21,5 por ciento a gastos de la tarjeta de crédito, y el 7,7 por ciento a gastos de la cuenta corriente.

En los costos relacionados con la cuenta de ahorros, el más oneroso para los usuarios es el de manejo de tarjeta débito, que representa el 38,79 por ciento de los 16.348 pesos que se gastan por el solo hecho de tener la cuenta.

Hay otros costos, que si bien son altos, como la emisión de un cheque de gerencia, pesan menos en el gasto relacionado con la cuenta de ahorros, pues su uso no es tan frecuente, como sí lo es el retiro de dinero en efectivo o la consulta de saldos en los cajeros automáticos.

Por todos estos costos, en Euromonitor insisten en que no les asombra el hecho de que para un número grande de consumidores colombianos, sobre todo aquellos con ingresos modestos, “el empleo de tarjetas financieras puede ser un lujo no deseado".

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