Política en E.U.: duelo del té y el café

Política en E.U.: duelo del té y el café

En E.U. la competencia entre el té y el café ya no es sólo de bebidas, sino de la forma de criticar al gobierno federal: al movimiento ultraconservador Tea Party le surgió competencia: el Coffee Party.

04 de abril 2010 , 12:00 a.m.

La historia arranca el 26 de enero a la 1:30 a.m., cuando Annabel Park, una directora de documentales de 41 años y ex voluntaria en la campaña presidencial de Barack Obama, decidió que estaba hastiada del excesivo cubrimiento de prensa al Tea Party.

Park creó una cuenta en Facebook denominada Coffee Party USA. En ella escribió: “Vamos a empezar un partido de café… un partido del batido, de lo que sea, menos de té. Vamos a hacerlo juntos… un dialogo político real con sustancia y compasión”.

La respuesta fue abrumadora: en seis semanas ya tenía más de 155 mil fans y hoy supera los 180 mil, algo que ni la misma Park esperaba.

Según los analistas, la idea del Tea Party es organizarse mejor y capitalizar su caudal político en contra de Obama y todo lo que huela a ‘liberal’, para que los republicanos recobren la mayoría en el Congreso en las elecciones del próximo noviembre.

Por su parte, según su fundadora, el objetivo del Coffee Party es cambiar la cultura política y civilizar el dialogo político. La meta es hacer que la democracia funcione de nuevo, alentando a los estadounidenses a ejercer su ciudadanía y así tratar de llegar, en conjunto, a un consenso.

Park asegura que el movimiento no está alineado con ningún partido político, aunque sus ideas van más en la línea demócrata. Su mayor logro hasta ahora es haber canalizado a una izquierda frustrada con la retórica y las tácticas del Tea Party en contra de la Casa Blanca. Aunque en el Coffee Party también hay voces críticas, en términos generales defienden la tesis de que el gobierno federal no es el enemigo del pueblo, sino la expresión de la voluntad colectiva, por lo que invitan a todos los americanos, sin importar su filiación política, a que participen en el proceso democrático, conversando y, claro, con un café en la mano.

Aunque algunos acusan al movimiento de no tener la fuerza suficiente para conformar un mensaje unificador importante, expertos aseguran que el ‘partido’ podría tener un papel importante en las elecciones de noviembre, siempre y cuando los demócratas sean capaces de canalizar parte de su energía y hacer que la gente vaya a votar.

Su debilidad, por ahora, radica en su falta de propuestas concretas. Sus detractores dicen que un movimiento que solamente invita a conversar y a tomar café no parece tener mucho futuro.

Por lo pronto, sus integrantes ya tuvieron –el 13 y el 27 de marzo– reuniones en cafeterías y restaurantes de todo el país y, durante el receso legislativo de primavera, piensan reunirse con sus congresistas. El movimiento anunció que planea, además, una convención nacional y una manifestación en Washington, es decir, lo mismo que ha hecho hasta ahora el Tea Party.

Si bien el Coffee Party surgió como una reacción al movimiento ultraconservador, sus integrantes no quieren ser vistos como el grupo ‘anti Tea Party’. “Creo que es importante para nosotros conocer a gente del Tea Party y sentarnos a tomar un café o un té con ellos”, dijo Park

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