Tipacoque recordó a su hijo más ilustre

Tipacoque recordó a su hijo más ilustre

Eran las nueve y media de la mañana, del pasado sábado, cuando María del Carmen, Antonio y Beatriz Caballero Holguín abrieron el portón principal de la antigua Hacienda Tipacoque alertados por el sonido cercano de una banda que se acercaba por la vía principal de la población boyacense.

08 de marzo 2010 , 12:00 a.m.

Al salir, los hijos del escritor Eduardo Caballero Calderón vieron con sorpresa una carroza blanca, que llevaba sobre el motor un gran libro de cartulina, y en el techo un estudiante de barba pintada, sentado frente a un escritorio con una máquina de escribir y una botella de whisky.

Detrás de la carroza venían la banda estudiantil del colegio Lucas Caballero Calderón, el alcalde Néstor Humberto Melgarejo Angarita y demás autoridades y pobladores.

El mandatario local invitó a los descendientes del autor de El Cristo de espaldas a unirse al homenaje que se rendía con motivo del centenario de su nacimiento.

Así se iniciaron las actividades del ‘Año Caballero Calderón’, con el que el Ministerio de Cultura busca promover la obra de uno de los clásicos más importantes de la literatura colombiana.

Luego de un minuto de silencio y de ponerle una ofrenda floral al busto del escritor, ubicado en la plaza principal de Tipacoque, los pobladores se desplazaron al polideportivo, en donde las autoridades recordaron al primer alcalde de esa población, luego de ser declarada municipio en 1968.

Antonio Caballero, muy emocionado, recordó que la última voluntad de su padre, precisamente, fue depositar sus cenizas detrás del altar de la capilla de La Hacienda, en donde pasó tantos momentos felices.

“Eduardo Caballero se sentía antes que colombiano, boyacense; y antes que boyacense, fundamentalmente tipacoque”, comentó su hijo.

Y agregó que: “Por eso, esta población es el trasfondo de la inspiración de la mayor parte de sus obras como las famosas El Cristo de espaldas o Siervo sin tierra, que tiene todo el paisaje de Tipacoque detrás”.

El acto finalizó con una representación teatral sobre la vida de Caballero Calderón, a cargo de los niños del colegio municipal, que hicieron una coreografía de la danza de las polillas –la preferida del escritor– y alcanzaron a robarle más de una lágrima a María del Carmen, la hija mayor del homenajeado.

‘‘Caballero Calderón llevó a Tipacoque en el corazón y transformó a su gente en personajes literarios”.

Luis Saúl Vargas, profesor y habitante de Tipacoque

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