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El TIEMPO acompañó ayer a una joven de 26 años, que tuvo que montar en camión y hasta en volqueta

El TIEMPO acompañó ayer a una joven de 26 años, que tuvo que montar en camión y hasta en volqueta

Ella es Stefanny Vanegas, vive en el barrio Boitá, en el sur de Bogotá y es docente de inglés en un instituto de Chapinero. Tuvo que montar en carro, camión y hasta en volqueta para llegar al trabajo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de marzo 2010 , 12:00 a. m.

Al salir de casa, en frente de ella, había una señora que por mil pesos se ofreció a llevarla hasta la autopista Sur. Doña Martha, la conductora, trabaja a diario en un carro ‘pirata’. Paradójicamente, a raíz del paro, su servicio en estos tres días es legal.

En menos de 15 minutos llegaron a la Autopista Sur, después de atravesar los barrios Tundama y San Andrés y la avenida Boyacá. Esperó por diez minutos hasta que un camión, de esos que transportan perniles de cerdo, se detuvo.

El ayudante, que colgaba de la puerta, le extendió el brazo y la ayudó a subir. “Me siento como un pedazo de carne, balanceándome de un lado a otro”, dijo una mujer, después de que el conductor del camión frenó bruscamente.

El vehículo recorrió la Autopista, tomó la avenida Primero de Mayo y giró a tomar la carrera décima. Durante todo el trayecto recogió a 15 personas más.

Algunas se reían mientras que otros, como don Jacinto, un tramitador, se quejaba del gran problema que formaron los pequeños transportadores.

“Esta gente del paro nos tiene jodidos. Tenemos que subirnos a estos camiones, donde uno se asfixia”, reclamó, mientras trataba de sacar la cabeza por la puerta.

La falta de aire hizo que Jenny se bajara en la calle 11 pues se sentía mareada.

Diez minutos después, una volqueta que pasó por el lugar se detuvo en el semáforo. Encima había 15 personas. Uno de ellos gritó “hay puestos”, los demás agacharon la cabeza en señal de vergüenza.

“Fue un poco difícil subir porque no había escalones y con tacones es más complicado, pero tenía mejor vista y mucho más aire”, confesó.

Ella se bajó del vehículo en la calle 63, después de recorrer la carrera séptima y de ser, junto con los demás pasajeros, la mofa de varios estudiantes y transeúntes que se apostaron en la calle simplemente para ver como la gente de a pie se transportaba hacia sus trabajos.

“Fue toda una odisea, pero llegué a tiempo al trabajo. Sin embargo, prefiero mil veces una volqueta que un bus de TransMilenio”, recalcó Stefanny

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