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FALACIAS DE LA DEVALUACIÓN EN MÉXICO

FALACIAS DE LA DEVALUACIÓN EN MÉXICO

Ahora que las autoridades mexicanas prometen decir las cosas como son, sin eludir y sin ocultar , es necesario hacer frente a los grupos de empresarios que pretenden transformar una trágica crisis en un supuesto triunfo.

Sin duda, se requiere una actitud constructiva, que proponga y que defina lo que se debe hacer, pero el triunfalismo que caracteriza la opinión de la mayoría de grandes empresarios y el camaleonismo que define la actitud de los miembros de la administración zedillista causa asombro y preocupación.

Para poder aprender de los errores tenemos que admitir que los que se cometieron fueron garrafales, afirmar que la crisis tendrá un alto costo y exigir que las autoridades sean congruentes. En estos tiempos de desconfianza, el triunfalismo es el peor enemigo.

Una muestra de triunfalismo es la tesis de que la devaluación beneficiará al sector externo y que el ajuste cambiario traerá futuros aumentos en las exportaciones mexicanas.

La proyección oficial de una nueva tasa cambiaria de 4,5 por dólar para 1995 procura eliminar la sobrevaluación de la moneda con el fin de brindar una ventaja competitiva a los productos mexicanos de exportación.

La pregunta obligada es si esto constituye una condición suficiente para estimular una tasa de exportación que permita generar niveles sostenidos de crecimiento económico.

Déficit en alza Las proyecciones para 1995 colocan el déficit en la cuenta corriente en 4.000 millones de pesos mexicanos, equivalentes a 4,2 del PIB: Las exportaciones totales se estiman en 22,6 por ciento del PIB. Otras estimaciones colocan el nivel pos devaluación de los bienes de exportación en 48.000 millones.

Estos números reflejan la nueva lógica oficialista de que la devaluación aumentará las exportaciones, disminuirá importaciones y, por lo tanto, reducirá el déficit en la cuenta corriente.

Pero tal estimación deja mucho que desear. Una encuesta realizada por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado indica que ochenta por ciento de 450 compañías esperaban que el régimen anterior de 4,5 por ciento de depreciación anual era congruente con las perspectivas de ventas para 1995.

Y la misma encuesta informa que la sobrevaluación cambiaria ocupaba el séptimo lugar entre los factores que obstaculizaban a las exportaciones, muy por debajo de factores como la reducción de tramitología.

La tesis ortodoxa en materia cambiaria mantiene que la confianza es todo y ello incluye el sector exportador. Por esto, a pesar de predicciones que proyectan aumentos hasta de treinta por ciento en las exportaciones mexicanas, el actual entorno tenderá a inhibirlas más que a estimularlas.

Difícil competir Y nos preguntamos si se podrá competir con inflación del treinta por ciento, con la presión de aumentos salariales, con el terrorismo de los procuradores que piensan que la cárcel y la sanción es la forma de contener la inflación.

Lo que se escucha fuera de las cúpulas empresariales es diferente. Por ejemplo, me decía un exportador de textiles que al aumentar la demanda por las exportaciones mexicanas, productores se verán necesitados de capital fresco para ampliar capacidad instalada. Cómo van a conseguir financiamiento en un entorno financiero caracterizado por severa contracción y tasas de interés de cuarenta por ciento? En el corto plazo habrá más exportaciones, pero apenas se comience a sentir el efecto inflacionario de la devaluación se verán afectadas por un aumento desequilibrado en el sistema de precios.

De 1982 a 1992, el peso sufrió una devaluación de más del cien por ciento, y sin embargo el margen de competitividad obtenido en ese mismo período fue de tan solo 34 por ciento.

La pérdida de confianza que se observó en el período 1982-1987 acabó con la competitividad real. Hay que basar la economía exportadora en fundamentos reales, no artificiales.

De 1976 a 1994, México ha sufrido cuatro colapsos cambiarios que significan una devaluación acumulada en ese período de 45.000 por ciento.

Si la lógica triunfalista de la actual administración fuera correcta, entonces México debería ser una potencia exportadora don grandes ventajas competitivas. Al contrario, sin la confianza no puede existir un sistema competitivo.

No exportemos falacias, no busquemos el triunfo en la tragedia. La supuesta ventaja de la devaluación mexicana en las exportaciones es otro engaño del Fondo Monetario Internacional.

(*) Economista mexicano

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