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SUEÑOS DE CAMPEÓN

SUEÑOS DE CAMPEÓN

Para Ramiro Rojas la conquista de la medalla de oro en la rama junior, división 42 kilogramos en el Torneo Nacional de Boxeo celebrado en Barranquilla, no le sorprendió. El conocimiento de sus capacidades y disciplina lo llevan a pensar que el campeonato mundial profesional es su meta final como deportista.

No es la primera vez que Rojas degusta las mieles del triunfo. El primero lo alcanzó en el torneo organizado en 1993 por el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte de Bogotá. Allí, la prensa especializada, al igual que en Barranquilla, lo distinguió con el rótulo de El Pegador Más Técnico.

Sus inicios en el deporte de los puños data de los siete años de edad. Y esto, por insinuación de su padre Ramiro, frustrado boxeador que no alcanzó a figurar en el ámbito nacional. Para Ramiro, el campeón, el boxeo lo lleva en la sangre y su mayor satisfacción es que su padre lo alcance ver ungido de campeón mundial. Es por ello que guarda conducta ejemplar a la espera de cuajarse deportivamente y cumplir su anhelado sueño.

Con apenas 15 años a cuestas y 17 peleas disputadas, con 16 ganadas y una empatada, el campeón guajiro aspira a defender en Montería su título el próximo año, pese a los sinsabores que depara los entrenamientos llevados a cabo en un deplorable escenario , que no cuenta con las mínimas exigencias para la práctica normal.

Para ese entonces, debe de haber superado algunos defectos a los cuales no quiere referirse. Si manifiesto mis errores, sería darle ventaja a mis contrincantes , dice el zurdo peleador nacido en Maicao. Eso sí, quiere sacarle el máximo provecho a su guardia poco ortodoxa. Pulir su desplazamiento en el cuadrilátero y tener mayor concentración, lo que establecería, para los entendidos en la materia, ser boxeador invulnerable.

Para Rojas su mejor carta de presentación, aparte de la técnica, es su pegada. En el transcurso del pleito aplica el trabajo de demolición que le va minando paulatinamente las fuerzas al adversario. De ello dan fe 16 pegadores que han soportado los cortantes puños del campeón guajiro. En tal virtud, Ramiro combina en el escenario la agresividad con la técnica, acción que le ha deparado buenos resultados.

Igual tratamiento le da el campeón al deporte y al estudio. En los actuales momentos dicha combinación van cogidas de la mano. La una no trastorna a la otra, lo que le permite a Rojas aspirar terminar el bachillerato. Sin embargo, sus aspiraciones van más lejos. Una carrera profesional vendría bien si se tiene en cuenta lo duro que es el boxeo.

Su mayor preocupación es el poco apoyo que recibe el deporte guajiro por parte de los distintos sectores de la sociedad. El olvido en que se encuentra el boxeo da grima y asusta al campeón Rojas.

Lo único que puede truncar mis aspiraciones de ser campeón del mundo en tiempo lejano es la falta de atención que le brindan nuestros dirigentes al boxeo. Me asusta la idea de que por la falta de implementos no pueda continuar con la práctica del deporte que llevo en la sangre , manifiesta.

De esta manera, si las condiciones no mejoran, Ramiro Rojas se verá obligado a partir de su terruño en busca de nuevos horizontes, para el bien suyo y el de su familia.

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