Secciones
Síguenos en:
EL BARRO, UN ALUMNO MÁS EN LA ESCUELA

EL BARRO, UN ALUMNO MÁS EN LA ESCUELA

Con las manos, los pies y la cara embadurnadas de barro, decenas de chiquillos entraban y salían de la escuela Suba-Lisboa con piedras, escobas y botellas.

Las piedras son para llenar un hueco que hay frente a la escuela; las escobas, para sacar el agua de los salones, y las botellas, para transportar agua a los baños, ya que casi nunca hay.

Esa es parte de la jornada de los 285 niños que estudian en la escuela Suba-Lisboa de primaria, un sitio en donde hay tejas, pero rotas; ventanas, pero sin vidrios y salones sin tiza ni pupitres suficientes.

Se creó hace cuatro años con el esfuerzo de la comunidad que peleó el terreno en que se encuentra (calle 132D no. 149-00) y con aportes de los padres de familia.

En un principio, las clases comenzaron en un gran salón comunal dividido en dos aulas. Sin embargo, los de una clase veían y escuchaban a los de la otra.

Adicionalmente construyeron dos baños, uno para niñas y otra para niños, a pesar de no tener agua.

Con el tiempo y la ayuda de los padres, empezaron a construir una nueva ala de la escuela ya que era muy fácil dar clase de ciencias naturales porque no era sino salir a las ventanas y los niños podían ver las vacas y los marranos , dijo Bertha Ramírez, una de las profesoras fundadoras de la escuela.

Sin embargo, el esfuerzo se ha visto en dosis muy pequeñas. Mientras que la demanda de cupos para esta institución es muy alta, lo que ha podido construir no alcanza ni siquiera para los alumnos que hay actualmente.

Tenemos 14 cursos. Seis de cuarenta alumnos cada uno y uno de treinta alumnos en la mañana y en la tarde , dijo Ramírez.

Cosas que pasan Los niños que estudian en la Suba-Lisboa son de muy bajos recursos. Prueba de ello es que viven en un barrio subnormal: el Lisboa.

Sus padres pagan 5.000 pesos de matrícula y aportan 10.000 pesos anuales para el mantenimiento de la escuela.

Y a pesar de que la gente del barrio sabe que los padres de estos niños están haciendo un gran esfuerzo, más nos demoramos en comprar cositas que en empezar el período de vacaciones y venir a robárselas.

Es la hora en que casi nunca tenemos agua, no tenemos sino dos baños para todos los niños y para rematar en las últimas vacaciones se robaron los sanitarios, se llevaron algunas tejas y aparecieron rotos algunos vidrios , explicó la profesora.

Esta situación se agrava con el hecho de figurar en el Distrito como plantel privado , por lo tanto, no recibe ayuda alguna de Bogotá, excepto la dotación de maestros.

Para que el Distrito le pueda dar recursos a esta escuela, sería necesario que la comunidad, propietaria del inmueble, le ceda el terreno. De lo contrario la Secretaría Distrital de Educación incurriría en peculado, dijo Javier Pombo, funcionario de la Secretaría.

Pero, por el momento, mientras no se decida recurrir a esta opción, los alumnos de la escuela tendrán que seguir asistiendo con botas, si es período de lluvia, o con pañuelos, si es verano, para evitar aspirar el polvo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.