‘Narconovelas’, en el ojo del huracán

‘Narconovelas’, en el ojo del huracán

Dos hechos tienen de nuevo en el centro del debate las series de televisión sobre la vida de los narcotraficantes y sus excesos: un editorial de El Colombiano, que se quejó de la recién lanzada Rosario Tijeras, y un pronunciamiento del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, que dijo que, “con nombres muy bonitos”, las telenovelas colombianas “exaltan el narcotráfico, el robo, el atraco”. Allá se han pasado algunas.

28 de febrero 2010 , 12:00 a.m.

“Están haciendo un gran daño a nuestro país”, “sólo buscan obtener altos índices de sintonía” y “ corrompen los valores morales”, agregó el mandatario.

Las quejas incluyen cuestionamientos porque se pasan en horarios triple A.

En su editorial del 13 de febrero, titulado Tijera a la dignidad de Medellín, El Colombiano calificó el seriado Rosario Tijeras como “otra dosis de insensatez e irrespeto con la mayoría de gente buena de esta ciudad y del país, que ha sufrido con rigor la violencia del narcotráfico”. Y dijo: “Otra vez el rating por encima de los valores”.

La postura del diario ha sido respaldada por cientos de antioqueños que han manifestado su inconformismo, y cuyas cartas están siendo publicadas en las páginas de opinión. No sólo se lamentan de un supuesto afán de hacer ver a todos como “mafiosos, ladrones, prostitutas, sicarios e incultos”, sino de que el telón de fondo de esos personajes sean símbolos como el Metro, la Plaza Botero o el edificio Coltejer. Atribuyen esto a una intención de hacer ver que esa situación no se vive sólo en las comunas más violentas, sino en todo Medellín.

Carlos Duplat, libretista y adaptador de Rosario Tijeras, sostiene que “hay que mostrar la realidad y no tapar”.

¿Realidad sin contexto?.

El hecho es que desde que comenzaron a aparecer series como Sin tetas no hay paraíso, El cartel de los sapos, Las muñecas de la mafia y El capo, columnistas y críticos han cuestionado estos contenidos con los que, según el periodista y crítico Javier Darío Restrepo, las programadoras “descubrieron que ahí estaba el negocio”. Agrega que estas series “se están mostrando con una total desvergüenza frente al mundo, que termina viéndonos como el país de los narcos y de las chicas de la mafia”.

Según el libretista Luis Felipe Salamanca (Pedro el Escamoso), se mantienen porque el público genera sus contenidos cuando las aprueba o desaprueba, a través del rating.

El caso es que Rosario Tijeras, de la que se queja El Colombiano porque “sigue recreando sin contextos y de forma apologética una cultura mafiosa y de antivalores”, tuvo en Antioquia el día de su lanzamiento 22,6 puntos de rating (porcentaje de personas, sobre 100, que están viendo el programa en ese determinado momento), frente a 14,2 de su enfrentado, Las muñecas de la mafia. En promedio se ha mantenido con 18,8 frente a 13,3 de su competencia, según cifras de Ibope.

El secretario de Cultura de Medellín, Luis Miguel Úsuga, dice que hay que respetar la libertad de expresión de los medios de comunicación, pero que Rosario Tijeras “dignifica actitudes deplorables”.

Sobre la polémica, el director cubano Lilo Vilaplana, que tuvo a su cargo El capo, sostiene que “cuando un país reconoce los problemas que ha tenido y los refleja en pantalla, hace catarsis”.

Y aunque libretistas, realizadores y directores coinciden en que lo que hacen es mostrar la realidad, en la pasada VII Cumbre Mundial de la Industria de la Telenovela y la Ficción, en Bogotá, varios aceptaron que algunas series le hacen daño a la imagen de Colombia.

*Con información de la Redacción de Medellín.

‘Para exaltar valores están los himnos’ .

¿Qué piensa del editorial de ‘El Colombiano’? Me parece contradictorio que quienes dan cifras sobre la violencia y el narcotráfico en nuestra sociedad descalifiquen esa información en la ficción, cuando esta es más dócil que la realidad.

¿Cree que lo que se ve en 'Rosario' es la Medellín de hoy? Se puede verificar en El Colombiano que ha habido un incremento desbordado de la violencia. ¿Por qué durante unos años hubo una supuesta paz?, ¿qué pasó en ese período?, ¿era por qué no había telenovelas sobre nuestra ‘narcocultura’? ¿Pone la producción el ‘rating' por encima de los valores nacionales? No es un deber de la literatura, ni del cine, ni de la televisión, que cuenta historias, enaltecer los valores nacionales. Para eso están el himno nacional o el himno antioqueño. Si la serie le hubiera apostado más al rating, habría buscado un contenido más dulce para que la transmitieran más temprano, pero se está emitiendo en horario para adulto.

¿Qué decirles a quienes no conocen a Medellín y sienten temor de ir por lo que ven en su novela? Atemoriza más la realidad que se ve en las noticias, en los periódicos, que la que cuentan las telenovelas. Nadie ha dejado de ir a Nueva York por culpa de las miles de películas que recrean su violencia.

"(las novelas colombianas) están haciendo un gran daño a nuestro país, con nombres muy bonitos que exaltan el narcotráfico, el robo, el atraco”.

Ricardo Martinelli, presidente de Panamá.

"La zona donde se está filmando ‘Rosario Tijeras’ es la más llena de muertos del país. Hay una guerra intensa que no podemos esconder ni tapar".

Carlos Duplat, libretista de la serie, recién lanzada.

"La responsabilidad de la TV es mostrar la realidad, pero hay que saberla mostrar. Es realidad el video de una actriz haciendo el amor , ¿pero hay que mostrarlo?” Javier Darío Restrepo, periodista y crítico

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