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EL SUEÑO DE LA SOLDADO ESPÍTIA

EL SUEÑO DE LA SOLDADO ESPÍTIA

Las 200 flexiones de pecho diarias bajo un agobiante sol durante el período de instrucción militar, casi la hacen desistir.

Pero fue más firme la intención que desde niña tenía Anneline Espítia Pérez de ser miembro de las Fuerzas Militares de Colombia.

La semana pasada, la soldado Espítia cumplió sus 17 años, y este sábado recibió el mejor regalo de su corta vida: salir elegida como la primera mujer en la historia del país, en viajar a la península del Sinaí como integrante del Batallón Colombia.

Allí ayudará a vigilar el cumplimiento del acuerdo de paz firmado entre Israel y Egipto.

Esta santandereana de grandes ojos negros y piel blanca, nunca pensó que algún día estaría vestida de verde oliva, representando a Colombia en la montañosa y desértica Tierra Santa.

La soldado Espítia sonríe al reconocer que aún no se acostumbra a que en la calle las gentes la detenga, y en posición de firmes le digan mi capitán o mi general .

Sinembargo, afirma que desde pequeña se ha sentido atraída por los uniformes y todo lo que tenga que ver con la disciplina y el orden, aunque en su familia no hay ningún militar.

Por eso, cuando hace cinco meses supo que abrirían las plazas para que las mujeres ingresaran al Ejército, se presentó, y con sólo 16 años demostró que era apta para pertenecer a las filas castrenses.

Ella comenta que al principio le fue difícil, porque nunca había salido de la casa, y además todos sus familiares pensaban que optaría, como su hermana Clara, por la vía del matrimonio y la crianza de los hijos.

La militar Espítia es la tercera de cuatro hermanos y vivía con sus padres en un barrio al sur de la ciudad.

Ellos, poco a poco se han ido acostumbrando a la nueva vida de la joven.

Luis, el padre, es ahora el más orgulloso de todos, y se ocupa, cada vez que puede, de que el uniforme y las botas número 38 de la capitana , como le llama cariñosamente, estén bien presentados.

Cuando la Quinta Brigada de Bucaramanga anunció que las diez mujeres que prestan el servicio militar en Santander participarían en un concurso para viajar al Sinaí, tanto los familiares como la misma soldado Espítia no lo pensaron dos veces: había que ganar, y así fue.

Aunque dice que la vida era más tranquila en la época escolar, y a ratos añora levantarse tarde, jugar con sus vecinos y dedicarle más tiempo a su novio, entre los fusiles y el ambiente militar saca tiempo y aprovecha pequeños instantes para maquillarse los labios y los ojos y hablar con sus compañeras de esas cosas de mujeres .

Mañana, la soldado Espítia viajará a Bogotá para tramitar la documentación que necesita para salir del país, y en quince días estará viajando al medio oriente.

Después de los seis meses que permanecerá fuera del país, la joven soldado piensa ingresar a la universidad y seguir conjuntamente la carrera militar.

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