RÍOS, EL CASTIGADOR DEL MEDELLÍN

RÍOS, EL CASTIGADOR DEL MEDELLÍN

Ver a los hombres del Deportivo Independiente Medellín trabajando en Navidad, en año nuevo y en los días festivos de final y principio de 1996, no dejó de conmover a muchos de los que observaron por televisión en los noticieros o en el mismo lugar de entrenamiento el sacrificio de esos muchachos que quedaron de últimos en la tabla de posiciones del fútbol profesional colombiano.

05 de enero 1996 , 12:00 a.m.

Allí estaban, batiéndose de sol a sol, como si estuvieran en un acto de contricción o arrepentimiento, o simplemente como si sudando intentaran borrar de la memoria la estruendosa campaña del año anterior. En fin, así como están las cosas todo se justifica , dijo Gustavo Acosta, uno de los jugadores del otrora Poderoso de la montaña , luego de uno de los entrenamientos a cargo de la persona que en su condición de nuevo entrenador castigó a los muchachos del DIM: Jairo Ríos.

No hemos ganado nada y por ello hay que trabajar fuerte para hacerlo , dijo con voz aquilatada Ríos antes de someter a sus muchachos.

Paradógicamente, aunque en principio hubo inquietud sobre la decisión del técnico, de todas maneras la reacción de la mayoría de los jugadores fue positiva, e incluso de respaldo a la dura medida asumida por el entrenador.

Nosotros hemos descansado algunos días, no todos, pero creo que es necesario entrenar. No nos fue bien en el primer torneo y por ello no podemos perder tiempo. Sé que mi familia me necesita y que todos necesitamos un descanso en la época navideña, más aún, cuando vivimos tensiones fuertes por los malos resultados. Pero no importa, los sacrificios nos permitirán el éxito y por ello no me enojo , dijo Juan Carlos Gamo Estrada, una de las piezas fundamentales del andamiaje defensivo del Medellín.

Y es que en el Medellín las cosas han tenido que cambiar. Se fueron Nelson Gallego y Nolberto Molina y vino Jairo Ríos con otra mentalidad. De la misma forma, la Junta directiva también se apretó los pantalones y adoptó medidas en otros tiempos impopulares, pero en estas épocas de crisis, aceptadas con resignación.

Los que quieran deben aceptar los sueldos que tenían o los pocos incrementos que hemos hecho. Igualmente los nuevos como Tuberquia, Pabón, Bedoya y Ceballos tuvieron que aceptar ganarse los mismos sueldos del 95. De lo contrario sería imposible que estuvieran en nuestro equipo , dijo Roberto Pineda, gerente del DIM.

En fin, no por madrugar más amanece más temprano, como dirían por ahí, pero esta vez el truco le puede funcionar a Ríos y a los muchachos del Medellín.

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