Secciones
Síguenos en:
OTRA VISIÓN DE LA DECORACIÓN

OTRA VISIÓN DE LA DECORACIÓN

El diseño interior del edificio Holiday Inn, ubicado en la calle 74 con carrera 13, es obra de la arquitecta y diseñadora Cristina Uribe.

Ella es una mujer moderna, que además de competir con éxito, crea sus propios espacios de expresión con la ventaja de introducir ese toque sensible que hace más interesantes sus propuestas.

Hace poco tiempo realizó un corto viaje por lo Estados Unidos, que tuvo como objetivo reunir más material para su obra de la calle 74.

Ahora, su idea es entrar en el mundo de los diseños para aportar su particular manejo del color.

Esa faceta profesional le ha permitido dominar varias disciplinas con éxito dentro de la arquitectura moderna.

Desde su forma de ver la decoración lanzó el concepto de mirar hacia adentro, es decir estar en contacto directo con el interior del hogar.

Parte de ese proceso lo inició desde muy niña, pero se formalizó cuando laboró en la empresa Posadas de México, donde se desempeñó como gerente de desarrollo y nuevos proyectos. Desde allí coordinaba el diseño de interiores.

En 1991 después de regresar a Colombia se vinculó con la empresa Maritel del Nogal. Ese mismo año se dedicó al diseño de la vivienda.

En otro campo colaboró con Cuellar Serrano Gómez en la proyecto recreacional campestre denominado Mesas de Yeguas en Anapoima.

un día de trabajo Su horario comienza a las ocho de la mañana cuando se enfrenta a su pasión: el espacio que es lo que le produce gran emoción porque hay algo que la atrae.

En esa concepción gasta parte de su tiempo.

Sin embargo, en sus épocas libres se dedica a viajar y disfrutar de la compañía de sus dos hijos con los que realiza diferentes actividades deportivas.

Pero siempre regresa a su campo profesional, en el que se define como un mujer positiva que ama su trabajo porque no es monótono.

Lo más agradable -comentó- es resolver mil cosas a la vez que, gracias a Dios, se solucionan.

Su clave de la decoración es no tenerle miedo a la ubicación de los objetos.

Así que conseja, a los que se inician en ese arte, que planeen con mística y profesionalismo lo que van a hacer para que el resultado final sensibilice a la gente.

Para ella, lo mejor es ser espontáneo; la idea es organizar el ambiente y acomodar los elementos en el sitio indicado.

La parte emocional juega un papel importante porque vale la pena preguntar qué significa cada objeto para la persona que vive en ese espacio , dijo.

Por eso, y según su estilo de ejercer la profesión, afirmó que en los últimos años la gente ha entendido la importancia de la arquitectura y del diseño de interiores.

La vivienda, en su parte interna, evolucionó con la apertura económica porque ahora los elementos para decorar están a la mano , expresó.

Por ese motivo si tuviera que volver a nacer volvería a ser la misma: una mujer innovadora, trabajadora y muy positiva.

Caminos de arte A temprana edad, dos acontecimientos le dieron una visión clara de lo que haría posteriormente en su vida: Primero fueron sus padres quienes la formaron dentro de una educación estética y artística y posteriormente, la influencia de la crítica de arte, Martha Traba.

Inició su preparación superior en la facultad de antropología de la Universidad de los Andes. De allí pasó a la facultad de arquitectura de la misma institución.

Sin embargo, sin terminar aún sus estudios, la tentadora idea de conocer dos epicentros del arte mundial la motivaron a viajar a Inglaterra y Francia donde adelantó cursos de dibujo e historia del arte.

A su regreso terminó la carrera de arquitectura en la Universidad Javeriana y, desde entonces, no ha dejado de trabajar en lo que más le gusta: la decoración y el diseño de interiores.

Pero, además del sueño de destacarse en el mundo de la decoración, hizo realidad otra de sus grandes pasiones: viajar.

Volvió a Europa para vivir un tiempo en España y en 1982, durante el gobierno de Belisario Betancur, fue nombrada cónsul en Ciudad de México.

Así ejerció, con éxito, tres años la diplomacia. En México conoció la obra del arquitecto Ricardo Legorreta, que se convirtió en su guía y en su escuela más importante.

La influencia de las artesanías, el manejo del color y la arquitectura hizo que se identificara con el folclor mexicano.

En su concepto esa etapa de su carrera definitivamente fue la que más le marcó.

En ese periodo trabajó los estampados, el colorido de telas y el diseño de interiores de hoteles.

Pero siempre pensado en su gran pasión: el espacio, ese entorno que definitivamente transforma al hombre según esté creado.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.