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LA REALPOLITIK YUGOESLAVA

LA REALPOLITIK YUGOESLAVA

Ciertos hechos, dentro de la exasperante agonía yugoeslava, están marcando un rumbo más definido, representan quizá el comienzo del fin para un nuevo reparto territorial, un acomodo de facto basado en la más cruda realpolitic , la de las armas. Estos son básicamente: la pasividad de Servia ante la ofensiva de Croacia contra los servios de Bosnia, en tanto esta sea limitada, no llegue a su aniquilación, como contrapeso de las conquistas de éstos sobre los musulmanes, y el levantamiento del embargo para que queden en condiciones de defender el resto de sus territorios. El reconocimiento más que tácito por los EE.UU. y los occidentales de que la ONU y la Nato pueden mantener la paz , incluso ayudar a construirla, pero no están en condiciones de hacer la guerra para definir la situación de los beligerantes.

Pese a la decepción o a la indignación que produce la constatación de la impotencia internacional, queda como última justificación probar que posee un cierto poder de disuasión para evitar el estallido de una guerra balcánica, Cuya capacidad para desencadenar un conflicto generalizado, como el de 1914 en Sarajevo, estremece, pero parecería controlada. Por ello los grandes actores se reducen a pedir contención en los excesos.

Djilas había advertido, antes de la disolución yugoeslava, en 1990 que el verdadero problema, el detonante mayor es entre servios y croatas. No supone excluir a los musulmanes, sino constatar que son más débiles y minoritarios. Aunque aliados temporalmente a los croatas, podrían servir como botín para satisfacer la vocación hegemónica de ambos, que compiten en ferocidad aunque la opinión señala a los servios como los grandes culpables. Yugoeslavia muestra de una manera rampante el fracaso de todas las tentativas de construir un Estadonación y democrático con minorías redistribuidas arbitrariamente renuentes a compartir una casa común , esparcidos por centurias.

La unificación impuesta por el Tratado de Versalles se deshizo con la invasión nazi en 1941, cuando a su amparo los croatas crearon una república fascista y se produjeron horripilantes retaliaciones entre Ustachis y Chetniks , enlazadas con guerras anteriores. Tito (que era croata) logró tras su victoria guerrillera no sólo imponer una férrea federación, sino beneficiarse de un hábil equilibrio entre la Unión Soviética y los EE.UU. a lo largo de la guerra fría.

Pero la fragilidad de su proyecto yugoeslavo se puso en evidencia cuando al desmoronarse el mundo comunista en 1990, en lugar de producirse, como en el resto de los Balcanes, una revuelta nacional anticomunista, explotaron, cada uno por su cuenta, eslovenos, croatas, macedonios, serbios, bosnios y montenegrinos para los que Yugoeslavia había sido un barniz transitorio. Paradójicamente subsisten más trazos del viejo comunismo que entre sus vecinos, habiendo sido la primera herejía triunfante contra el modelo soviético.

Por Yugoeslavia pasan muchas fronteras superpuestas, que sobreviven desde el fondo de los siglos. Entre el viejo imperio de Occidente y el de Oriente, entre la cultura griega y la latina, entre los dominios de los Habsburgo y la sublime puerta otomana, entre ortodoxos, católicos y musulmanes. Una parte sustancial del enredo trágico radica, justamente, en que durante centurias varias generaciones se han desplazado y asentado al vaivén de la espada y de las religiones en pugna, que se resisten todas a dejarse encerrar en demarcaciones precisas. En momentos de odio como el actual, abandonan la coexistencia que nunca ha estado asegurada.

Más de dos millones de desplazados, abominables depuraciones étnicas , 200,000 muertos, toda clase de sufrimientos y vejaciones, son el balance dramático del enfrentamiento sangriento que los dirigentes seudonacionistas les han impuesto a sus pueblos. Probablemente habrá una configuración relativamente hegemónica entre los principales contendientes.

Estando Colombia ad portas de la presidencia de los No Alineados, el conflicto nos toca insoslayablemente. Cómo imaginar a los No Alineados ausentes de una solución, carentes de toda incidencia en Yugoeslavia, país fundador de la no alineación, su arquetipo por largo tiempo? De qué sirve un movimiento que no participa en la adopción de las decisiones sobre su destino, que nadie lo toma en cuenta, y carece de proyectos alternativos a los de las grandes potencias? Los No Alineados no pueden evadir su responsabilidad en este caso, porque dejarían de tener toda significación real en el mundo postbipolar.

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