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VALLENATO EN RADIO CACHACA

VALLENATO EN RADIO CACHACA

Los policías rodearon el aeropuerto. Camionetas blindadas fueron de un lado para otro. El remolino de gente aumentó, como el calor sofocante. Se escucharon gritos, vivas y a Vives.

De pronto, el samario bajó del avión y Alberto Velilla, brillante reportero de La tele , le preguntó: Carlos, viene acaso alguien importante en el avión? Por qué tanto movimiento en Valledupar? Era el movimiento del acordeón, el ruido de la caja y el sonar de la guacharaca: el movimiento del vallenato. Y no solo en la capital mundial del género, la misma que realiza anualmente el Festival de la Leyenda Vallenata. No. El movimiento también se está dando en Cali, Bogotá, Medellín, mejor dicho: el vallenato suena y pega en Cachacolandia (el centro y sur del país).

Gracias al viejo Vives? En parte al viejo man, dicen los que saben. Razón les asiste porque al pasar de una ejecución trifónica de caja, guacharaca y acordeón a una evolución rítmica y combinación instrumental, le ha permitido a este género de música mayor aceptación nacional y una proyección que ya sobrepasó de hecho las fronteras patrias.

El salir de las letras costumbristas de la costa para incluir canciones más universales, como la infidelidad del Santo cachón y el romance con una persona comprometida en la interpretación Tarde la conocí, también ha influido en el aumento de los amantes del ritmo.

Jairo Varela, compositor y director de Niche, lo dijo alguna vez: El vallenato es una música muy bonita que puede perdurar en Cali no sólo porque tiene sus seguidores sino porque, como en las demás ciudades del país, recibe gran influencia de Bogotá, donde es muy apetecido .

No se equivocó. La nevera está invadida por el vallenato. Olímpica tiene su Despertar vallenato , Radio Uno programa todo el día el género, Emisora Mundial tiene sonidos de Francisco el hombre , La vallenata es la vallenata... Mejor dicho, el vallenato suena, pega y se tararea en las cahacas y céntricas avenidas santafereñas.

Alfredo Gutiérrez, Diomedes Díaz, Los Hermanos Zuleta, Los Embajadores, Las Diosas del Vallenato, Silvio Brito, El Binomio de Oro y el fenómeno Carlos Vives han consolidado un ritmo que para el interior del país, hasta hace algunos años, era asunto de costeños ruidosos que les encanta el desorden, profesor .

Pero también se le adjudica el auge del género del acordeón a la coyuntura: aumento de la colonia costeña en ciudades como Bogotá, Bucaramanga, Cali y Medellín; saturación de otros ritmos, como el merengue y la salsa; el éxito de Vives en el exterior; la trágica muerte de Rafael Orozco; o, sencillamente, el capricho de los directores de las emisoras.

Luis Fernando Giraldo, el programador de Farallones Estéreo de Cali, quien está desempacado de Medellín, dice que, en el caso de la radio caleña, ésta relegó una música que está en el gustó de muchos vallecaucanos y que tomó fuerza con el asesinato de Rafael Orozco .

Por su parte, Tania Charry, jefe de prensa de Sonolux, afirmó que lo que se ha reconocido es el gusto de la gente por el vallenato, que entró intermitentemente, con interpretaciones como Río crecido, Entre rejas y Ojos indios, impulsados por Miguel Collazos, Narciso de la Hoz, Alfredo Palacios, entre otros, desde hace muchísimos años. Ahora con Vives, la cosa está mucho mejor .

Yolanda Cruz, jefe de prensa de Sony Music, por su parte, cree que el vallenato clásico, como el de Los Zuleta y el moderno, como el de Vives, tienen en común el amor por nuestra tierra. Eso, influye en el gusto de cualquier colombiano, independientemente de su origen .

Lo que gusta La puya, el merengue y el paseo, ritmos del vallenato, pegan en el interior, aunque no tanto como el paseo, que es lento y en el que se puede expresar el romanticismo. Es la vía más fácil para rendirle homenaje al sentimiento del amor.

Hoy, las mezclas electrónicas de acordes de guitarra, los compulsivos repiques de tambora y los suaves toques de teclados le dan un nuevo oxígeno al vallenato.

Pero su casta, su clase, su verdadera esencia, continúa viva. Solo que con la presencia de nuevos ídolos, como Vives y Tulio Zuloaga, el género voló más alto y transpasó las fronteras del Compae Chipuco y de Francisco el Hombre para sonar en Cachacolandia y, de paso, en el exterior. Ay homb e!

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