Secciones
Síguenos en:
MINISTROS EN EL OJO DEL HURACÁN

MINISTROS EN EL OJO DEL HURACÁN

La opinión tiene en la mira a los llamados ministros samperistas, más que a los que representan fuerzas o tendencias políticas diferentes.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de enero 1996 , 12:00 a. m.

Y entre los primeros quiero referirme particularmente a tres de ellos, cuyas actuaciones la gente y sobre todo los medios las ha visto y seguirá observando con lupa.

En primer término está Rodrigo Villamizar, ministro de Minas y Energía, a quien se le han visto ciertos resbalones, ojalá más verbales que reales.

Hace unos semanas dijo, en efecto, en entrevista con Felipe Zuleta En vivo , a propósito de la eterna amenaza de un nuevo apagón, que Colombia era un país en el que más bien llovía poco...

En medio del aguacero que se desgarraba afuera, quedé lelo con esa declaración. Seguramente Max Henríquez podría sacarnos del apuro con mayor autoridad, pero sospecho que en Colombia los recursos naturales capaces de producir energía no son pocos: aparte del flujo de agua (el caudal de los ríos en Colombia podría producir más energía que el propio Río Mississippi en los Estados Unidos), este es un país que tiene gas, carbón y petróleo... Es, pues, un país rico, pero que el Ministro lo juzga con mentalidad de pobre, lo cual es una equivocación.

Cosa muy distinta es que los embalses los hubieran construido, en su mayoría, donde hay votos y no lluvias. Ese es otro problema, obviamente no adjudicable al ministro, que puede ser cierto. Pero me parece que es hora de abordar la cuestión energética desde un punto de vista macro, ante las inmensas posibilidades -no debidamente explotadas ni canalizadas que tenemos.

Otro gaffe fue sugerir la compra de unos bombillos especiales, algo más costosos que los normales y que presumiblemente consumen menos energía, marca Phillips. A la gente no le gusta que le impongan marcas, por respetables que sean.

Por lo demás, alguien tendrá que salir a explicarles a los colombianos quién manda aquí en materia de tarifas de energía. Si el Gobierno central, o las administraciones locales autónomamente, como pretende Mockus manejar este asunto, o cuál instancia o autoridad, existiendo de por medio un Pacto Social con un tope de reajustes del 17 por ciento que, al menos en Bogotá, no se cumple. Y si no que lo digan los usuarios de los estratos cuatro, cinco y seis...

Se piensa que aunque Cecilia López produjo mucho ruido desde el Ministerio del Medio Ambiente, según algunos, produjo más ruido que nueces...

Además de preparada e inteligente, Cecilia López es una mujer de armas tomar. Y supongo que el Presidente la trasladó al Ministerio de Agricultura, no solo por simples razones geográficas (su origen costeño), sino porque es un funcionario al fin y al cabo compenetrado con las metas y políticas del equipo económico del Gobierno.

Sinembargo, por ser con frecuencia tan de armas tomar, tiene Cecilia fama de conflictiva, y al parecer no gratuitamente... Y casa peleas en veces inútiles, como la que mantuvo con Diego Bravo Borda, director de la CAR.

Ahora le corresponderá manejar un ministerio en el que muchos gremios pesados ejercen no poca influencia, por estar directamente comprometidos y vinculados con los problemas diarios del agro.

Es un sector al que no podrá llegar pisando tan duro, sino al contrario, conciliando intereses y manejando éstos con mucho olfato político, en bien de un núcleo que estaba muy deprimido por culpa de la política neoliberal, pero que gradualmente empieza a ofrecer signos de recuperación.

Y aunque Cecilia es cepalista y proteccionista a todo dar y en ello también conviene ser más flexible y menos intransigente, tiene sí que abrir mucho los ojos para que aquí no nos sigan metiendo gato por liebre... Es decir, ni harinas y granos de naciones vecinas, ni pollos y huevos provenientes de Venezuela por la vía expedita pero mortal del contrabando. Y con mayores veras ahora, cuando están allá en plena devaluación...

Independientemente de la inseguridad rural (que es asunto que no atañe a la ministra), qué bueno sería que el campo colombiano volviera a ser rentable para sus cosecheros. Si eso lo consigue Cecilia sin embarcarse en tanta pelea, la opinión habrá comprendido que su traslado de un ministerio a otro tenía fundamento, más que adjudicarlo al hecho de simples motivos regionales o sexuales, a la postre despreciables en mujeres de su valía.

Y por último, Perry.

Perry, para muchos, ha sido la verdadera revelación.

Entre otras cosas porque recibió una economía con serios problemas: desequilibrio cambiario caracterizado por una revaluación inapropiada, un proceso inflacionario con características preocupantes, un gasto público desordenado y desbocado y un proceso de apertura en crisis y con industrias al borde de la bancarrota: textiles, confecciones, cueros, calzado, siderúrgica y metalmecánica.

Sinembargo, Guillermo Perry ha sabido manejar esa papa caliente de las relaciones entre Gobierno y Junta del Banco de la República sin mayores sobresaltos. Las buenas maneras y la capacidad de diálogo han resultado notables, a juicio de varios miembros de dicha Junta, aun en contraste con la Administración anterior.

Sí. Pese a todo, a Perry le está yendo bien, y muchos de sus colegas han sido los primeros sorprendidos y también los primeros en reconocerlo: no es el loquito populista que les hace el juego a las cosas de Samper, sino un economista apreciado y respetado en todos los círculos de estudio e internacionalmente con una magnífica reputación.

La única sospecha que me inquieta es que su ortodoxia está siendo muy alabada por los neoliberales, y eso sí suscita muchas suspicacias... Su empeño por sacar adelante el aumento del IVA en la reforma tributaria, bajo la teoría de que no es un impuesto regresivo sino al revés, en la medida en que castiga el consumo y premia el ahorro, tuvo todo el eco de aquéllos. Qué hacer? Por favor, Guillermo, cuidado con malas tentaciones de los economistas que no tienen corazón!, por considerar que ésta, la economía, en países como el nuéstro, es en el fondo un problema aritmético y científico, no político y social.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.